Llegué buscando la historia de un médico o de un voluntario en el Hospital Clínico Quirúrgico “Lucía Íñiguez” de Holguín, dispuesto ahora para atender enfermos y sospechosos de COVID-19; pero el trabajador al que le pregunté enseguida me apuntó a otra dirección, que nada tenía que ver con el sector de la salud.
¡Quiero que lo entrevistes a él! - me dijo- y yo le pregunté por qué. Convencido me aseguró que todo el hospital se sentía en una gran deuda con este chofer.
Enseguida comprendí sus razones. Lorenzo Wilson Pavón López es un transportista de poco hablar, pero una persona con muchos valores humanos.
“Salimos a las 6:00 am de los distintos puntos, llegamos aquí y salimos a las 7:15 am, volvemos a las 8:00 am y salimos a las 9:00 am de nuevo. Todos los recorridos pasan por los tres hospitales, todo el personal de salud pública que esté en la calle es nuestro.”
Ello se le devuelve en respeto, admiración, y descansa en su profundo orgullo de ser trabajador de transporte escolar, a quien le ha entregado 35 años de su vida.
Lorenzo aguardaba frente a su carro junto a sus once compañeros por el personal que salía de guardia. Conscientes del riesgo, han asumido con responsabilidad la tarea.
“Es el orgullo de ser transportista desde los 18 años, es una satisfacción cumplir a cabalidad con esta tarea, conocemos el riesgo, pero lo sentimos como un deber por el que aún podemos dar más. He participado en tareas esenciales durante todos mis años de trabajo, pero nunca había enfrentado una tarea así.”
La relación de familiaridad con sus pasajeros es clave. Está convencido de que este difícil tiempo requiere no solo un servicio puntual, eficiente, sino un trato más amable, cordial, considerado.
“Somos cubanos y eso implica que somos una familia, siempre los recibimos con la colcha húmeda en el escalón, el hipoclorito en las manos, y el saludo afable. Nos protegemos y los protegemos a ellos.”
Su trabajo hace la diferencia también en esta batalla contra la COVID-19. A sus 53 años, el chofer de transporte escolar Lorenzo Pavón López, desempeña, quizás como nunca, una de las tareas esenciales.
Llegué buscando una historia de un médico o de un voluntario en el Hospital Clínico Quirúrgico de Holguín y acabé encontrándolo a él, cargando toda esa admiración del personal que a diario transporta y sin apenas darse cuenta.