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Basureros complican escenario epidemiológico en Holguín

11 Mayo 2021
Autor  Yamila Pupo Otero (Radio Angulo)
Fotos: Taylín Aguilera Velázquez

Bien complejo es ya el escenario epidemiológico en la ciudad de Holguín por la persistencia de la transmisión de la Covid-19 desde hace más de un año para añadirle otra problemática relacionada con la higiene y la salud, pero lamentablemente la contaminación por la acumulación de basura en algunas zonas residenciales alerta sobre las consecuencias ambientales y sanitarias que pudieran afrontarse más adelante debido a esta realidad en la que toda la sociedad es responsable.

 

Esta situación tiene múltiples causas y entre las principales persisten la inestabilidad de la recogida de desechos sólidos generados fundamentalmente por la actividad doméstica y comercial y las reiteradas indisciplinas sociales –los principales focos contaminantes se localizan en los repartos de Alcides Pino, Vista Alegre y Pueblo Nuevo–; pero, mencionemos además la escasa cultura ecológica y los bajos por cientos de reciclaje de los residuos.

En Holguín los hogares y centros comerciales producen el mayor volumen de basura, precisamente debido al crecimiento poblacional en las últimas décadas y al incremento del consumo. Sin embargo, el equipamiento tecnológico para recolectarla se ha mantenido casi igual por lo que no satisface las necesidades crecientes de desarrollo de esta urbe, la tercera más poblada de Cuba con más de 300 mil habitantes, y cada uno genera al día alrededor de 1,5 kg de desechos sólidos –multipliquemos– y tengamos en cuenta que muchas veces son apilados negligentemente en esquinas y calles; aunque tampoco son suficientes los contenedores existentes, algo más 100.

Esa limitación de medios para recolectar la basura y la inobservancia de las normas públicas de higiene y el cuidado del entorno por parte de la población propician la formación de microvertederos, que complejizan todavía más el escenario epidemiológico al constituir focos contaminantes donde proliferan bacterias, roedores e insectos (Aedes aegypti) que trasmiten enfermedades infecciosas mortales para los humanos –leptosirosis, dengue y zika–, y suman otros riesgos para la salud en medio de la persistente propagación del virus SARS CoV-2 con importantes afectaciones en el orden sanitario y económico en la provincia.

La toxicidad de los residuos abandonados a cielo abierto también deteriora la calidad del aire que respiramos y emite gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y metano) que contribuyen al cambio climático.

Pero además indolentemente se vierte basura de forma continuada en los ríos Jigüe y Marañón –que atraviesan la ciudad–. La putrefacción de sus aguas delata la contaminación y las visibles afectaciones a ese ecosistema acuático.

Los problemas relacionados con el saneamiento de la ciudad por el desordenado amontonamiento y descomposición de la basura a la intemperie demandan un manejo adecuado y sistemático bajo estricta vigilancia en su tratamiento a partir de un eficiente sistema de recogida por parte de la Empresa de Servicios Comunales –sin excusas ante la carencia de recursos materiales–, la toma de conciencia y responsabilidad de la comunidad en la práctica de la higiene pública y ambiental y mayor severidad administrativa y judicial.

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