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La COVID y sus perjuicios psicológicos

19 Abril 2021
Autor  Marlin Elianis Batista
BBC

Muchos pensaron al inicio de 2021 que con el año nuevo, como lo dice la popular frase, tendríamos vida nueva; y la COVID-19 quedaría, cual otras tantas pandemias, al pasar la página.

Sin dudas, uno de los temas más polémicos en estos tiempos ha sido este virus que lejos de ser una vieja historia, ha generado nuevas cepas, variantes de la enfermedad más fáciles y rápidas de propagar, y por si fuera poco, más letales.

Una situación epidemiológica que no solo ha causado daños físicos, sino psicológicos, porque muchos se vieron obligados a darle un rumbo distinto a sus rutinas; posponer sus planes, visitas, fiestas, reencuentros familiares, y convivir un poco más en casa. Después de un año todas estas medidas por nuestro bienestar, vienen a crear un ambiente emocional no muy agradable.

Si bien nos quejábamos antes de no disponer del tiempo suficiente para compartir con la familia, ahora la estadía en casa resulta difícil para la mayoría. No porque seamos inconformes, sino porque incorporar en un mismo espacio y tiempo obligaciones laborales, educativas, familiares y personales no es tarea fácil.

La diversidad de generaciones en un mismo lugar produce también diversidad de criterios, que en este contexto de confinamiento, no termina siempre en consenso, también en conflictos, en ocasiones por simples humildes opiniones.

Se crean la tensión y las discusiones, y el constante yo tengo la razón mantiene vivo un entorno hostil en la residencia. Los problemas de comunicación, la invasión de espacios personales, la sensación de angustia y estrés, y no cooperar de forma equitativa en la vivienda, son algunas de las conductas más comunes que molestan a las personas, según expertos.

No digo que renunciemos a expresarnos sobre un tema u otro, o a nuestro propio espacio, sino que al conversar seamos empáticos y predominen las buenas respuestas.

La convivencia a tiempo completo no deja de tener sus obstáculos, pero depende de nosotros crear un ambiente de armonía, que ayude a convertir el confinamiento en la oportunidad perfecta para conocer mejor a nuestros inquilinos, tolerarnos, querernos más y crecernos frente a las dificultades.

¿No cree que esta es la mejor vía para mantener la salud mental ante la enfermedad? Es más que necesario quedarnos en casa, salir lo menos posible, porque la batalla contra la COVID aún no termina.

Si contribuimos todos desde nuestra posición no solo estaremos emocionalmente estables, asimismo haremos que todo este tema de la pandemia se vuelva realmente una historia vieja.

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