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13 veces en el quirófano. Dulcinia agradece a la medicina cubana

26 Marzo 2021
Autor  Erick Jiménez La O
Foto: del autor y cortesía de la entrevistada

Con más de 70 años, Dulcinia o Dulci, como le llamamos sus amigos, todavía es muy activa. Nacida en el pueblito de Fray Benito del municipio Rafael Freyre, asegura ser "un milagro de la medicina cubana", con un agradecimiento y admiración muy especial hacia la medicina cubana, pues después de ser intervenida quirúrgicamente en 13 ocasiones, vive para contarlo.

"Siento un agradecimiento muy grande, muy profundo por todas las personas que contribuyeron a mi mejoramiento, cada vez que me decían que debía operarme, enseguida daba mi aprobación, pues sabía que de ello dependía mi salud y siempre me he sentido confiada en las manos del personal de salud de mi país." 

Dulcinia Torres Cordobés ha sido profesora de idioma ruso toda su vida, y no descansa en la labor, también como profesora de la filial del ISA en Holguín. Cuenta que su última operación quizá fue de esas cosas que a veces no entendemos los humanos y que algunos llaman coincidencia y otros "cosas del destino". 

"En el año 2014 me realizaron la última intervención quirúrgica en el Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer” en la Habana. Me operaron ambos ojos en solo 15 días, yo padecía de una miopía desde que estaba en la escuela primaria, también tenía cataratas y una pequeña afección en el cristalino. La atención de todos en esta instalación fue inmejorable y qué decir de los efectos del tratamiento, volver a ver claramente es una experiencia que agradezco a todo el personal del Pando Ferrer". 

Dulcinia recuerda con curiosidad cuando en su niñez, con 11 años, la esposa del médico de su pueblito, “el doctor Luis Fernández de la Vara, organizó un pequeño grupo de muchachas para recoger dinero que se destinaría a la construcción del Instituto Oftalmológico Pando Ferrer”. 

Dulcinia, la primera muchacha de izquierda a derecha

“Aún conservo una foto de esa época, cuando comenzamos con esa tarea, yo era la más jovencita de todas. Cuando estuve allí como paciente, dediqué unas palabras de agradecimiento a esta institución cuando estuve totalmente recuperada. Allí en la biblioteca hay unas palabras mías de agradecimiento, junto a la fotografía que ilustra al grupo de compañeras que comenzábamos a recolectar donativos para su construcción". 

Dulcinia jamás pensó que el destino la llevaría 13 veces al quirófano, tampoco imaginó que recibiría cuidados médicos en el hospital donde no precisamente colocó una piedra, pero que sí apoyó para que se pudiera construir. Dulci, nuestra profesora de ruso, estará agradecida por siempre.

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