Nadie a estas alturas podría negar que el nuevo coronavirus complicó la vida de todos. A los holguineros, por ejemplo, les arrebató la celebración más esperada del año: los 300 del pueblo, el pasado cuatro de abril, pero la cercanía del 26 de julio y la victoria cada vez más inminente sobre la COVID-19, devuelve energías y motivaciones.
Con el empeño cotidiano de enfrentar los severos golpes de la pandemia y recuperarse económicamente, han dejado, como dicen por ahí, el pellejo. Pero no es una opción echarse atrás ni tirar los guantes, cuando más se necesita de su empuje y voluntad.
En la tricentenaria no parece haberse detenido lo que concibiera originalmente aquella campaña que evocaba la participación popular y la voluntad ciudadana por edificar una ciudad más renovada, limpia, joven, culta… universal.
Desde que se anunciaron los festejos por el onomástico, y hasta el día de hoy, vísperas del aniversario 67 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, se ha trabajado incansablemente porque Holguín logre esa renovación y belleza que todos sus habitantes queremos.
Más de mil 500 acciones constructivas se ejecutan para cumplir con ese propósito. Obras que van desde la transformación de un Consejo Popular como La Cuaba, hasta la intervención de calles y avenidas, e incluso la recuperación de instalaciones emblemáticas de Holguín como El Mestre y el antiguo Cocodrilo, hoy restaurante Tres Siglos, a punto de concluir. Asimismo, en el sector educacional, de la salud, y diversos organismos que se han sumado al movimiento, con muchas razones para continuar.
Al calor de la campaña que regirá durante todo el 2020, se devuelve el valor histórico y patrimonial a un grupo de instituciones del sistema de monumentos, así como la conservación y reparación de viviendas.
Encuentra a su paso un estímulo en cada aspiración de los holguineros, porque en “la ciudad que queremos” el papel protagónico lo tiene el pueblo.
El esfuerzo colectivo deberá cumplir con los planes de desarrollo económico y social que la ciudadanía reclama. Resume además la voluntad por trascender lo administrativo para que la gente logre apropiarse de su significado y su impronta en el civismo, las buenas conductas, los valores.
Es esta una ciudad que coloca sus esperanzas en ese sentido de pertenencia que aún en tiempos adversos, ha valido el arrojo de no pocos holguineros.
No existe mejor regalo para un 26 de julio que el municipio de Holguín asuma su transformación a pesar de que los obstáculos crecen, sin oportunidad para detenerse, porque “la ciudad de los parques” necesita, ahora más que nunca, gente que haga por ella.