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Ofrecer el corazón

14 Abril 2020
Autor  Fidel Troya

Las noticias son alarmantes, las cifras cambian a tal velocidad que la del último minuto ya es historia, y la próxima señal de un futuro incierto. Economías del primer mundo con miles de enfermos y muertes en un día. Trump afirmando que miles morirán inevitablemente, y no serán más por el buen trabajo de su administración.

 

En la culta Europa renacen las prácticas medievales incautando la mercancía que pasa por sus fronteras. Comerciantes despiadados compran y revenden al mejor postor lo que estaba destinado a salvar vidas en otro lugar, ha llegado la hora de llenar las alcancías, no importa, la muerte es una mercancía con buenas utilidades.

Y en medio de tanta tristeza, reconforta escuchar a Eva de Bonafini afirmar, en tiempos duros y trágicos, que los cubanos no son malos, predican con hechos la ayuda al desvalido, al más pobre y también a los más ricos, comparten lo que tienen no lo que les sobra.

Pasajeros de un crucero salvados y enviados a casa, aviones que se reabastecen de combustible, brigadas médicas en varios países, medicamentos salidos del esfuerzo y la profesionalidad de nuestros investigadores, y la convicción de ayudar a salvar la especie que está en peligro de desaparecer.

Gobiernos que suspendieron la presencia de los profesionales de la salud se lamentan y los más desposeídos de esos territorios clamando por su retorno. Mercaderes de la ideología, arremeten contra Cuba y su solidaridad, en la que ven un acto de puro mercado, cuestionan la profesionalidad de los médicos, enfermeras y medicamentos. Los detractores están infectados del virus del odio, lamentablemente no podrán ser curados.

Mientras, en esta pequeña isla, geográficamente hablando, se demuestra que el ser humano es lo primero. Se pueden vencer las enfermedades, generar el más poderoso antídoto, la solidaridad, con esa patria grande, la humanidad, a la que ofrecemos el corazón.

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