Hace varios años y por recomendación de un amigo leí un excelente libro del periodista Salim Lanrami, titulado “Misiones en Conflicto’’; el texto es una pormenorizada investigación de la participación militar cubana en el continente africano, y en sus más de seiscientas páginas el autor analiza valiosos documentos desclasificados de los archivos de países involucrados en esas acciones.
El silencio sobre estas acciones no persigue guardar confidenciales informes militares, responde a la política definida por Fidel de que en África Cuba saldó su propia nuestra deuda con la humanidad, que en siglos anteriores, cazó, encadenó y trasportó miles de seres humanos, convirtiendo la esclavitud en una diáspora obligatoria para los africanos.
Solo en el África, más de medio millón de cubanos y cubanas han prestado sus servicios, además de combatientes, maestros, médicos, constructores, profesionales de otros sectores, trabajadores y operarios de servicios, en fin, en cualquier rama o sector de la economía, y en cualquier calificación técnica que demanden estos países la colaboración cubana se ha hecho presente.
La actual colaboración civil y humanitaria no habría sido posible sin la realización de las legendarias misiones militares del pasado siglo, nadie imaginó que, desde una pequeña isla, a miles de kilómetros de distancia, enfrentando con inteligencia y arriesgadas soluciones técnicas las dificultades de la logística, aviones y barcos cubanos cruzaran el océano y arribaran a las costas de continente africano cargados de hombres y material bélico para cambiar el rumbo de la historia.
Ahora, mientras los poderosos y arrogantes del imperio destilan odio, se escribe una nueva epopeya, decenas de médicos cubanos colaboran en otras tierras para vencer la pandemia, parten como guerreros, a escribir nuevos capítulos, arriesgando su vida, para salvar al mundo, herederos de Martí.
Esta obra anónima será cantada y contada para convertir en emociones palpables y trascendentes a los héroes de batas blancas, que en Cuba y el mundo trabajan por un mundo no solo mejor, sino posible.