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Referendo popular, un año después

24 Febrero 2020
Autor  Grethell Cuenca Durán

No fue una cuestión de azar. Cuba tenía que cambiar su Constitución y no podía hacerlo a espaldas del pueblo. El proyecto que fuera sometido a consulta popular entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre de 2018 se convirtió en una Constitución moderna nacida de un histórico ejercicio de construcción colectiva. Por eso, el referendo popular fue el proceso más democrático que viviera la nación en años.

 

Cuando el 24 de febrero de 2019 los cubanos refrendamos la nueva Constitución de la República, hace justamente un año, estábamos dando un sí, en primer lugar, a la certeza de que había un sinnúmero de cambios en nuestro país, que quedaban fuera de la institucionalidad del sistema por no estar contemplados en la carta magna.

El destino de la nación, luego de 43 años de regirse por la misma norma, quedaba ahora en manos de una renovada, actualizada, atemperada, y apoyada por mayorías, Ley de leyes.

El pueblo de Cuba, al ratificarla, “revalidó además su decisión de continuar la construcción del sistema socialista. No aprobamos un documento abstracto, sino uno donde se refrenda un sistema político y la defensa de nuestros derechos”, refería en aquel momento el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta.

“La carta magna tiene una notable legitimidad, pues fue construida por el pueblo que reconoce sus aportes en la misma. Demostró que todos cuentan en Cuba, los que dijeron Sí y los que marcaron incluso No en la boleta”, apuntó.

La Constitución vino acompañada de un desarrollo legislativo, que evitará se convierta en letra muerta. Estableció para ello la Disposición transitoria decimotercera, la cual instaura un intenso cronograma legislativo en el país, con el que se deben aprobar como mínimo, 14 leyes en el 2020, 9 en el 2021 y 16 en el 2022.

Además de las 70 normativas planificadas para la actual legislatura, hasta abril de 2023, la Asamblea prevé que otras 24 sean sometidas a su consideración en una segunda etapa, de 2023 a 2028, según se dio a conocer por el sitio del Parlamento cubano.

¿Qué ha sucedido en este año? además de todos los nuevos términos y conceptos, principios que introdujo el texto en materia de derechos y deberes, trabajo, sociedad civil, política, economía, educación, salud, coherente con la voluntad popular.

En materia política, la Constitución aprobada planteó cambios en la estructura del Estado al retomar las figuras de presidente de la República y de Primer Ministro.

La Ley Electoral, la de Símbolos Nacionales y de Pesca fueron las adelantadas en el cronograma.

La primera estableció la elección de los Gobernadores y Vicegobernadores provinciales simultáneamente en todo el país y el procedimiento para llevarla a cabo como efectivamente sucedió.

Otra norma adoptada fue la de organización y funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular, y de los Consejos Populares, que fortalece el trabajo y brinda más autonomía a esos órganos de Gobierno, con la introducción del Intendente y los cambios en las denominaciones de los integrantes del Consejo de la Administración, como coordinadores de programas y objetivos.

A un año de ese suceso trascendental para los cubanos, no solo se ha cumplido lo dispuesto, fortaleciendo el ordenamiento de nuestra sociedad, las garantías de nuestros derechos, sino que encuentra a su paso, mayor apoyo y voluntad para construir, entre todos, un socialismo más próspero.

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