Es conocido y argumentado por los teóricos de la economía que existen determinados condiciones o factores que actúan como palancas de apoyo para el desarrollo de la nación o región conociendo además que estas “palancas” tienen mayor o menor peso de acuerdo a cada caso concreto.
Por ejemplo, la demanda interna es muy importante en países como China, India, Brasil, en tanto la existencia de recursos naturales influye de manera particular en economías como Venezuela, Bolivia o Rusia.
En el caso particular cubano, ni la demanda interna, ni la abundancia de recursos naturales juegan el papel de palancas del desarrollo ¿Entonces qué sectores o fortalezas puede jugar esta función en nuestra economía?
La respuesta es positiva y paradójicamente más cercana al llamado primer mundo, me refiero al sector de la ciencia y la tecnología.
La reciente entrada en vigor del Decreto 2/2020 sobre las Empresas de Alta Tecnología, y las normativas que permitirán su aplicación constituye un seguro paso en la implementación de las estrategias de desarrollo del país, inclusos en los más adversos escenarios.
Las peculiaridades de estas empresas se identifican por ser entidades con una actividad científica intensa en aspectos de investigación, con ciclos cerrados de producción y comercialización de productos y servicios de alto valor agregado.
En estas empresas, el conocimiento es el componente más importante, del costo y el precio de cada producto, y su capacidad competitiva en el mercado está definida por la innovación y la diferenciación de productos, creados a partir de una incesante investigación generadora de nuevos productos y mercados, teniendo como límite de sus producciones no el insumo material, sino el conocimiento.
Dentro de las industrias de alta tecnología se ubican la producción de software y hardware, equipamiento de computadoras, biotecnología, nanotecnología y la energía renovable.
En Cuba estas industrias están presentes y convierten el capital humano y los desarrollos sociales fundados por la Revolución en el motor de su propio desarrollo.