Jornadas intensas y extensas viven practicantes del futbol sala en diferentes instalaciones del municipio de Holguín, demarcación en la que esta fiesta del desplazamiento, la creatividad y el dinamismo no deja espacio al tedio.
Piernas, balón, se fusionan con habilidades y maestría en la búsqueda del premio mayor penetrar de manera incisiva el coqueto balón en la puerta rival. La catarsis brota espontánea al consumarse el objetivo, ¡Goool! No llama el asombro el ir y venir tras el balón sin que aparezca el cansancio, un manantial de sudor humedece el vestuario salpica el terreno del juego, los atletas parecen cómplices de todo lo señalado. En las gradas los aficionados convertidos en goleadores, árbitros y directores técnicos hacen lo suyo, incrementan la emotividad. Así es el futbol sala pequeño gigante que en el municipio de Holguín atrae numeroso público, en la sala techada de la Facultad de Ciencias Médicas o en cualquier espacio de barrios y consejos populares en los que niños, jóvenes y adultos desafían la inactividad física en jornadas matutinas o vespertinas no importa el día de la semana.