Siempre escuché decir a historiadores y estudiosos de la cultura que los acontecimientos transcurren a tal velocidad que un año, o dos o, veinticinco no conforman ni un segundo en el devenir del hombre. Y ahora cuando las Romerías de Mayo llegan a su cuarto de siglo, siento las mismas incertidumbres de los primeros días cuando Alexis Triana como presidente de la AHS, Jorge Hidalgo, entonces presidente de la Umea, Raúl Troya García, jefe del departamento ideológico del comité provincial del partido en Holguín, y yo director del sectorial de cultura reunidos en la pequeña casa del joven creador, hoy la flamante sede de la editorial de la AHS soñábamos y sobre todo discutíamos- quien no lo ha hecho con Alexis- como serian las romerías.
Entonces que un camión de bomberos con sus pitos, sirenas, y luces participara en un desfile nocturno, o que decenas de coches y bici taxis con ramos de flores trasladaran a los participantes al concierto pre romerías, y primero se detuvieran en los monumentos de los próceres de nuestra América y de Cuba, para rendirles solemne homenaje, continuar, después con la algarabía de la juventud hasta el Bosque de los héroes y cobijados por Lucía, la madre de Calixto, cantar durante la madrugada.
O pensar y repensar donde buscar las cuerdas y sostenes del hacha de papel que se izaría en el edificio más alto de la ciudad, procedente de lo alto del Cerro del Boyado, donde había ascendido en los brazos de muchos jóvenes y otros no tan jóvenes. Y el sol sorprendiendo, a la multitud que canta desde la noche anterior en la intersección de las avenidas que marcan a la nueva ciudad.
Y reconocer que todo eso y lo hecho durante estos veinticinco años no ha sido posible sin la participación libre, voluntaria,alegre,desenfada de decenas de jóvenes que se involucran en la organización de los espectáculos, y de los que ya no tan jóvenes continúan siendo parte de su comité organizador.
Una frase hecha canción por el trovador Fernando Cabrejas recoge el espíritu de estos primeros veinticinco años:Vámonos de Romerías.
Cuando llega mayo,solo hay una forma de vivir en Holguín siendo romeros de corazón y juventud.