El alzamiento del 30 de noviembre mostró pureza
La carencia de todo tipo de derecho ciudadano caracterizó a Cuba en la década del 50, los gobiernos proyanquis había que enfrentarlos, pero para eso se necesitaba organizar la lucha desde el exterior e interior de la Isla, además de poner en pie de lucha todo el país.
Desde mediados del mes de noviembre, Frank había explicado a los jefes de grupo del Movimiento los objetivos de la acción en Santiago: cercar el Moncada, para neutralizar las tropas acantonadas allí; y acopiar armas, para lo cual se atacaría a la Policía Marítima, a la Nacional y se asaltaría una ferretería en la Plaza Dolores. Según varios testimonios, se generalizó el intercambio de opiniones y se aceptó como fecha del desembarco el 30 de noviembre.
No faltaron luchadores humildes identificados con los ideales del Moncada, que se organizaron para levantar la ciudad en pie de lucha y enaltecer su suelo patrio el 30 de noviembre de 1956, en Santiago de cuba, acción heroica que demostró que era la única manera de restablecer los derechos ciudadanos que le fueron arrebatados a los cubanos, después del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.
El alzamiento inició con un tiroteo que iba en aumento. El comando que asaltaría la ferretería de la Plaza Dolores no había salido aún porque su chofer no aparecía. Frank le ordenó a Taras Domitro que supliera esa ausencia.
En la Policía Marítima, hacía rato que los revolucionarios andaban liados a disparos con la posta. A tiro limpio entraron en el edificio, hicieron prisioneros a un teniente y seis guardias y acopiaron armas. Ante la llegada de los refuerzos del Ejército batistiano (el plan de neutralizar al cuartel Moncada había fracasado al no funcionar el mortero), abandonaron el lugar.
En la retirada, hirieron a uno de los combatientes en una pierna y la mandíbula, y sus compañeros lo dejaron por muerto. Al volver en sí, se vio rodeado de enemigos y uno de ellos, de un culatazo, le hizo perder de nuevo el conocimiento. Un teniente asesino lo iba a ultimar pero los almaceneros y la gente de los muelles no lo dejaron, alegando que era trabajador de ellos y no estaba metido en nada.
Ese día la ciudad de Santiago de Cuba, vibró con el alzamiento dirigido por Frank País, luchador incansable del movimiento de la clandestinidad en la nación, quien tenía la misión de apoyar el desembarco del Yate Granma, embarcación dirigida por Fidel Castro Ruz, que saldría de México para arribar ese día por las costas orientales y así hacer coincidir con el alzamiento.
La fecha de la acción estaba sujeta al aviso desde México de la partida de la expedición. El telegrama en clave de la salida del Granma, decía “Obra pedida agotada”.
Las fuerzas preparadas para intervenir en la acción se dividieron en varias posiciones, un grupo que acometería la operación en las Jefatura de la policía, dirigido por Pepito Tey y Otto Parellada; el otro grupo atacaría el local de la policía marítima y un tercero asumía como misión atacar con un mortero al Cuartel Moncada, para evitar que la guarnición saliera.
También otro de los objetivos claves para el plan era el rescate de los revolucionarios presos en la cárcel provincial de Boniato y ocupar las escasas armas y municiones que estaban en manos del ejército de la tiranía Batistiana.
El ejército revolucionario enardecido y aliado junto al pueblo tomó las principales calles de la urbe, ese día los jóvenes como expresión de rebeldía, y de afecto a la lucha iniciada contra la opresión y la explotación vistieron por primera vez el uniforme verde olivo.
El levantamiento cabo huellas profundas en los revolucionarios, la pérdida de tres valiosas vidas: Tony Alomá, Pepito Tey y Otto Parellada, rebeldes dispuestos a poner el país en pie de lucha.
El levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956 no logró su verdadero objetivo, pero advirtió al ejército de Batista que los cubanos se organizaban y que no descansarían hasta lograr la independencia.
La acción demostró la fortaleza y el prestigio del Movimiento 26 de julio y ayudó a forjar el enorme estandarte de la lucha clandestina de la cual Frank País fue su alma.
El resultado final de la operación no se logró, pero marcó el reinicio de la luchas que había comenzado Fidel Castro y sus compañeros con el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en esa misma ciudad.
El alzamiento en Santiago levantó la dignidad de los revolucionarios, la sangre derramada irradió el camino para llegar a la libertad, lograda cuatro años más tarde por el Ejército Rebelde que se organizó con los expedicionarios del Yate Granma y el movimiento de la clandestinidad.
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