Mujer centenaria que enhebra una aguja.Foto: Heidi Calderón Sánchez
La llegada de los 60 o más años de vida es fortuna indiscutible en tiempos acelerados de envejecimiento en Cuba, razón por la que bien pudieran calificarse de personas afortunadas las que arriban a esta etapa.
Lamentables estereotipos signan a los adultos mayores como individuos que han perdido el deseo de vivir y solo los conciben como mandaderos, responsables de actividades vitales de los nietos o los sobreprotegen confinándolos al sillón de la casa. Por suerte la realidad mencionada cada vez tiene menos protagonistas. Basta un recorrido por los círculos del adulto mayor, o las casas de abuelo para comprobar que las personas de la tercera edad constituyen un manantial de inspiración y experiencia. En los círculos de abuelo no solo vencen el sedentarismo, celebran cumpleaños colectivos, visitan lugares históricos, regalan sus iniciativas a través de composiciones gimnasticas o actividades en los Comité de Defensa de la Revolución así como la Federación de Mujeres Cubanas. En Holguín no solo el deporte arropa a estas personas, es frecuente verlos en grupos que defienden el danzón y otras manifestaciones artísticas de ahí la certeza de que son personas premiadas por los años vividos y los que están por venir.