“Antonio por favor, no puedo más, vas a despertar a la niña”.
Pero la niña hace mucho tiempo está despierta, atrapada en su propia pesadilla, en el terror que le acecha cuando cae la noche y la promesa de que su padre de que esa, será la última vez.
Tal vez hayamos escuchado historia tan reales como esta o peor, historias sentidas en carne propia y que van desde las ofensas, la limitación de la autonomía, la violencia económica hasta la violencia física, la más visibilizada. Sin embargo las huellas perduran más allá de la piel y se prenden en el alma de esas, que en algún momento de sus vidas han padecido de este flagelo: La violencia.
“La violencia se ejerce desde que se es niño cuando nuestros padres nos instan a jugar por ejemplo con un carrito por ser varón o una muñeca por ser hembra, de ahí es donde empiezan a nacer los primeros estereotipos y si se inculcan con violencia como la física mucho peor será el futuro de ese niño” comenta Hilario Sánchez profesor holguinero.
Por su parte Maritza Santana, jubilada considera que “existe mucho arrastre cultural, ejemplo de ello es que a veces se ve solo como violencia al golpe y se obvian otras manifestaciones como son las ofensas, la limitación de la autonomía o una simple mirada intimidatoria de la pareja”.
El 25 de noviembre, instituido como el Día Mundial por la No violencia contra mujeres y niñas, marcael inicio de una jornada que se extenderá hasta el 10 de diciembre y que sirve como aliciente en la búsqueda para alcanzar una mayor equidad de género y un mayor respeto por parte de cada sexo; búsqueda en la que resulta imprescindible visibilizar, de una vez y por todas, a la violencia de este tipo como un problema social que muchas veces ha sido minimizado, sub valorado y negado.
“También la violencia hacia las mujeres y niñas posee muchos mitos, el más común es el de la mujer golpeada que no deja a su marido y muchas veces se “ataca” por esa conducta sin saber qué hay detrás, cuanto temor tiene… apunta la joven Rocío Almanza.
Así es, por eso tenemos que cambiar nuestro modo de vida y desde el hogar propiciar la equidad de género y en todos los espacios denunciar cuanto tipo de violencia exista…señala Jorge Perdomo trabajador jurídico en Holguín.
Pero eso solo mujer…depende en primera instancia de ti, cuando permites que alguien te alce la voz, te aísle de la sociedad, te limite tus deseos de superación o cuando simplemente no te deja ser una mujer plena.
Por la No violencia se alza este llamado, por una cultura de paz que nace del ejemplo de las hermanas Mirabal, del de todas las sufridas que han sido silenciadas, por las que a diario padecen y callan por temor, por ellas, por el futuro de nuestras hijas y por nosotras mismas como mujeres, promovamos de una vez y por todas el cambio necesario.