Sin marcas dolorosas ni trágico final
La violencia es un acto que no tiene justificación, y desde la Organización de Naciones Unidas se busca apoyo para erradicarla, principalmente cuando la víctima es una mujer.
Se considera todo acto de violencia al sexo femenino el que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas, la coacción o la privación de la libertad, se produzcan en la vida pública o en la vida privada.
Maida Sánchez Batista, licenciada en psicología afirma que “todo ser humano tiene el derecho a ser tratado como tal, con cariño, amor y respeto. Cuando una familia, una mujer o un niño están sometidos a actos de violencia no deben callárselo, sino buscar ayuda”.
Una mujer puede ser lastimada de distintas formas y no solo el golpe físico es el que deja secuelas. El ignorar los sentimientos de la pareja, sus sueños y aspiraciones también deja huellas, a veces mucho más profundas.
El maltrato psicológico es una forma de abuso más sutil y casi siempre difícil de percibir, lo que provoca baja autoestima, depresión e incluso el suicidio.
La mayoría de las personas consideran que la violencia que se comete dentro del hogar es un problema que debe resolverse en el interior del mismo, pero no es así.
Sánchez Batista ha colaborado con la Casa de Orientación de la Mujer y la Familia por más de ocho años.
“En este país existen muchas redes de apoyo familiar, sin ningún interés económico ni personal. Por ejemplo, la Casa… tiene las puertas abiertas para todo el que quiera, también en los consultorios del médico y la enfermera de la familia, que funcionan en cada comunidad. Allí las enfermeras deben realizar charlas con las familias que necesitan apoyo, donde existan personas alcohólicas pues por lo general, en sus hogares suele existir un ambiente de violencia”.
En ocasiones estas mujeres crean una cierta dependencia hacia su maltratador, y esconden o justifican sus acciones, con la idea de que solas pueden hacerlos cambiar.
Con el fin de aumentar la autoestima y el empoderamiento de la mujer, la especialista aconseja que es necesario además del apoyo psicológico, los libros de autoayuda; potenciar la independencia y el papel de la mujer dentro de la familia, sus deberes y derechos, su función de comunicadora y formadora de las nuevas generaciones.
El hogar debe ser un espacio estable y armónico para el desarrollo de la personalidad de los pequeños, por ello hay que romper con lo que muchas veces se convierte en la historia de nunca acabar, o lamentablemente, la historia con un trágico final.