Con su simpatía de siempre saluda a todos los que montan en uno de los ómnibus de la ruta seis de la Empresa de Ómnibus Urbanos en Holguín. Su nombre es popular entre los que viven en la comunidad del Nuevo Llano, del reparto Sanfield y un poco más allá, porque este chofer bien responde al apelativo que todos reconocen: Santo.
“Yo empecé en Ómnibus Urbanos en 1984 y aunque luego estuve siete años trabajando en Moa, regresé y hasta el día de hoy. Es que a mí me gusta mucho este trabajo y disfruto ayudar a las personas”, me dice desde el volante Santo Batista Rodríguez, un holguinero con más de 30 años de experiencia como chofer.
“Para trabajar con el público se debe tener un temperamento afable, buen trato y ser muy paciente porque aquí uno se encuentra de todo”, comenta sin perder de vista la carretera mientras que yo, desde el asiento más cercano a él atrapo ideas, dicharachos y saludos a todo el que monta. “Mire periodista, por ejemplo, uno tiene que velar porque se paguen los 20 centavos de la guagua, pero si una persona me dice que no los tiene ¿por qué hay que maltratarlo?, asevera, aunque aclara que hay “casos y casos…”
Santo ha sido testigo de momentos difíciles en la situación del transporte público en Holguín y, en toda Cuba, pero nunca ha perdido su sonrisa y la jocosidad que lo distingue.
“Yo he manejado los ómnibus Yutong, los Girón, hasta chofer de ambulancia he sido por allá por la ciudad de Gibara. Los choferes tenemos que, además de manejar, desdoblarnos en mecánicos y ayudar en lo que se pueda, porque la guagua es como parte de la familia”, y una carcajada se le escapa justo antes de decir: “Muchachita linda, córrete ahí, colabora con los demás”.
“En mis años de experiencia jamás he tenido un accidente de tránsito y eso se lo trato de inculcar a los choferes que adiestro, porque soy también instructor de auto escuela. Hay que ser prudente y respetuoso en la vía”, continúa la conversación.
Antonia Menéndez Rodríguez, quien es pasajera habitual se me acerca y no duda en alabar el trabajo de Santo, porque “no hay dos como él, ayuda a todos y siempre tiene buena cara. Para uno que tiene que luchar a diario con el trasporte público es una alegría que te saluden y que te traten bien, justo como lo hace”.
Con ella coincide Benito Pérez Almanza, vecino del Nuevo Llano, quien reconoce la puntualidad de este ómnibus, el buen trato y en general la labor que realiza este chofer de la ruta seis del municipio Holguín.
El placer de servir a la gente de a pie, sus pasajeros, constituye el mayor impulso de este holguinero, y aunque trabajar con público no es nada fácil, su don de gente de pueblo lo ha hecho ganar el aprecio y el respeto de quienes lo conocen como un Santo sobre ruedas.