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Pro y contras de las costumbres

13 Agosto 2018
Autor  Ania María Mulet Fernández
Foto: Internet

Todas las mañanas Martha se levanta a la misma hora, con alarma o sin ella; es un reloj. Todos los al mediodías Mariano, desde que enviudó, va para la casa de Ricardo. Se sienta en un balance a ver el Noticiero Nacional, y la película del oeste, y el noticiero de la ANSOC, y Telesur...; nadie logra pararlo hasta las cinco y media de la tarde.

Todas las noches Caridad, después de comer y fregar, saca un balance para el portal, lo pone mirando al oeste, y comienza a tejer. Amigos míos el hombre, además de ser un animal político, es un animal de costumbres, o sea, de hábitos que se fijan si uno o varios actos se practican de forma frecuente por necesidad o gusto.

Cuando determinadas costumbres son asimiladas en una colectividad y transmitidas de una generación a otra se institucionalizan, como elementos de la idiosincrasia y se convierten en tradiciones. Por ejemplo: la celebración del Mardi Gras en Nueva Orleans, Estados Unidos; del Día de los Muertos en México; las Romerías de Mayo en nuestra ciudad de Holguín, entre otras.

Las costumbres que por el contrario, no han logrado trascender y se mantienen siendo cualidades específicas del carácter de una persona, son distribuidas y agrupadas en dos bandos, según dictan las normas jurídicas, sociales y religiosas: las buenas y las malas.

Son consideradas buenas las que no entorpecen o facilitan las relaciones con los demás (comer saludable, poco y varias veces al día, cepillarse los dientes luego de la ingestión de alimentos, vestirse de acuerdo a la ocasión y el lugar, ser corteses y respetuosos con todos, ser puntuales...), y malas, las que sí entorpecen o dificultan las relaciones con los demás (masticar con la boca abierta, llevar una vida sedentaria, vivir en constante estrés, ser finalistas, exhibir los genitales en público ...)

Las costumbres también pueden convertirse en un cuadro clínico de carácter neurótico, como los Trastornos Obsesivos Compulsivos (cuando la ejecución de un acto resultó ser funcional para un individuo, este lo repite siempre que puede y de la misma forma, es decir, se genera una idea obsesiva que debe compensarse por vía de un acto compulsivo).

Por eso, cuando sintamos que estamos demasiado acostumbrados a una costumbre lo mejor es modificarla a conciencia y a tiempo, porque nuestra salud mental es lo primero, ella garantiza la armonía física del cuerpo.

Tome  las buenas costumbres, y las que no son tóxicas, y deseche las malas que me imagino, no necesito decirles cuáles son. Esas que desde niños tenemos identificadas; así formarán el carácter con las mejores cualidades posibles, y harán de sus sucesores excelentes personas.