Sencillamente cubano
Conversar con el Dr. Roberto Rodríguez Córdova es asistir a una clase de cubanía, pero no en el sentido académico, sino en el más amplio y popular contenido de la expresión, pues cuando llegas a su encuentro, programado o no, te recibe efusivamente, su voz de tono grave se eleva sin un tanto, mientras la risa, que siempre le acompaña, se mezcla con una andanada de frases, refranes y dicharachos que solo él puede combinar de manera especial para cada persona que saluda, que son muchas, y de todas las edades.
Al indagar las razones de esta peculiar manera de recibir o saludar, expresa, es que soy sencillamente cubano.
Yo nací en la Habana el 26 de Octubre de 1936, mi padre, se llamaba Gilberto, y era médico en Santa Cruz del Norte y mi madre Emelina, ama de casa. Allí inicié mis estudios de primaria en el Colegio Metodista Vliet, hasta terminar el tercer grado. Después la familia se muda para la Habana y matriculé en el Instituto Edison, en el Candler Collage y en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana; pero no puede concluir los estudios de bachillerato. Al triunfo de la revolución, mientras trabajaba concluí el Bachillerato e inicié los estudios como Contador Profesional .Me incorporé como miles de jóvenes a las Milicias Nacionales Revolucionarias y a los Comité de Defensa de la Revolución.
En respuesta al llamado del Comandante Ernesto Che Guevara de impulsar el proceso de industrialización en Cuba, fui elegido para cursar estudios como Ingeniero Economista de Minas en Checoslovaquia, carrera que no pude terminar allí por problemas de salud y retorno a Cuba, para culminar, en 1967 la carrera de Ingeniería de Minas, en la Universidad de Oriente.
Santiago de Cuba, no solo me permitió terminar mis estudios, allí inicié mi vinculación con la enseñanza superior, en 1966, como alumno ayudante, bajo la dirección del Profesor Alexander Morozov, del Instituto Plejanov de Leningrado, elaboramos elaboró los folletos didácticos Economía de la Industria Minera y Organización y Planificación de la Industria Minera en la Escuela de Minas de la Universidad de Oriente.
Holguín, tiene un significado especial en mi vida, pues en 1973, asumí la dirección de la Filial Universitaria, con el objetivo de desarrollar la enseñanza superior, radicábamos en una casa ubicada en la calle Miró entre Aguilera y Frexes, allí junto a un competente equipo de trabajo soñamos, y luego ayudamos a materializar el embrión de lo que es hoy un poderos sistema de educación superior.
Los reconocimientos no se buscan llegan a las personas por su labor, recuerda que la gloria cabe en un grano de maíz. Y en estos años de duro esfuerzo, personal y familiar, me han otorgado en cuatro ocasiones el premio al Mérito Científico del Ministerio de Educación Superior, y la distinción especial del Ministro conferida a los 20 mejores investigadores de los Centros de Educación Superior del país.
Además la Orden Lázaro Peña de segundo grado conferida por el Consejo de Estado, 2017, Orden Carlos J. Finley. Consejo de Estado, 2016, Hacha de Holguín, 2013, Doctor Honoris Causa en Ciencias Económicas, Universidad de Holguín. 2011, Medalla Frank País de Primer y segundo grado, otorgada por el Consejo de Estado por su aporte al desarrollo de la Educación Superior, 2000, Medalla “José Tey” otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba por su aporte a la creación y desarrollo de la Educación Superior, Hijo ilustre de Holguín
En la actualidad mantengo mi vinculación con la Universidad y trabajo en varios
libros que espero lleguen a lectores en breve plazo.
Como te dije los reconocimientos no se buscan, llegan por el trabajo, de todos ellos, el de mayor placer personal es la amistad de mis compañeros y ese encuentro fortuito con mis amigos que me permite improvisar cada saludo, así soy sencillamente cubano.