Un ejemplo de entrega y amor
Arraigada a sus tradiciones campesinas Yeneley Peña Almaguer, es una de las tantas mujeres que adornan nuestros campos. Esta joven de 38 años pequeña de estatura y grande de espíritu, se dedica a la producción animal con la cría de conejos.
Además de su trabajo en el hogar y en el campo es presidenta del órgano de base de criadores cunículas de Mayabe, perteneciente a la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en la nororiental provincia de Holguín.
Cada día se crece entre las labores de madre, esposa, productora; como otras tantas mujeres es un ejemplo de vida, nos enseña, a su manera, que no existen límites que puedan detener la fuerza, el empeño y el amor de una mujer.
¿Qué te motivó a desempeñarte como productora?
Soy productora desde que nací porque vengo de una familia campesina, me gusta el campo, los animales y es muy satisfactorios ver los frutos que nos da, desde hace 5 años decidí dedicarme a la crianza de conejos, me asocié a ACPA y junto a mi esposo, que también es campesino, nos dedicamos a los conejos y hacer otras labores típicas del campo.
¿Cómo llevas a la par las tareas del hogar y del trabajo?
El trabajo en el campo es difícil, pero saco tiempo para cada cosa, y lo hago con mucho amor, atiendo a mis dos hijos, le dedico un rato a mi esposo y al mismo tiempo ellos colaboran también con mis quehaceres tanto en la casa como en el campo.
Eres muestra de que las mujeres podemos hacer cualquier cosa que nos proponemos ¿Crees que resulta difícil desarrollarse en este tipo de trabajo?
Se necesita sacrificio y entrega, el campo es muy duro, pero siempre se puede, no hay tarea difícil para una mujer que tiene deseos de hacer, y que sabe que en gran medida su familia depende de su trabajo.
¿Cómo ha sido el apoyo que has tenido por parte de ACPA?
Cuando empecé en ACPA era tímida, sentía pena por el trabajo que realizaba, pero los talleres de género y otras actividades me ayudaron a sentirme interesante, a desarrollar este trabajo con más alegría, creo que he crecido desde que formo parte de esta asociación.
Has sido reconocida por tu trabajo, por los resultados productivos y en tu labor como miembro del círculo de género de ACPA ¿Qué sientes cuando tu trabajo es valorado?
Es algo inexplicable, me siento como cuando cultivo una planta y veo sus frutos, es una gran satisfacción y me motiva e impulsa a seguir trabajando, luchando, a dedicarme más a la tierra a los animales.
Si volvieras a nacer, ¿volverías a tomar este camino?
Sí, seguiría siendo campesina, productora y defensora de los derechos de la mujer.