Los adultos mayores en Cuba reciben una atención priorizada que garantiza longevidad con vitalidad, ante la certeza de ser y sentirse útiles, al vencer el paso inexorable del tiempo vivido e impregnarles nuevas metas a lo que les queda por vivir, en un apretado diapasón de posibilidades, dueños de un presente diferente, ese que dejará fecundo legado a las futuras generaciones.
No se trata de bañar de almíbar frases o criterios que describan, por ejemplo, lo mucho que aportan los círculos de abuelos a las personas que habitan la tercera edad, la motivación se despierta al visitar una sesión de esta agrupación atendida por especialistas del deporte y la salud pública en todos los municipios del país.
En Holguín parques, áreas aledañas a hogares e instalaciones deportivas sirven de escenario al encanto de los círculos de abuelos, con una singularidad prevalece la presencia de féminas, es evidente lograr una mayor incorporación de los hombres.
No obstante el contagioso amor por la vida que se aprecia desborda las expectativas, nos hace cómplices de una jornada en la que no hay espacio al tedio porque la mayor energía se trasmite es capaz de disipar cualquier cuestionamiento que pueda emanar de quienes andan por la vida abrigadas con el eclecticismo.
Más allá de los ejercicios, plato fuerte fe cada encuentro, no faltan las anécdotas, la planificación de actividades culturales o el comentario trascendente ese que nos acerca a la vida cotidiana en una suerte de crónica no exenta de admiración y polémica.
Lo narrado adquiere similar dimensión e importancia en la Cátedra del adulto mayor desde la Universidad holguinera, en los hogares de anciano y otras instituciones. Ser un adulto mayor es un privilegio siempre que enfrentar el sedentarismo o todo lo que atrape la inercia sea una constante porque las huellas que se reflejan en el rostro por los años vividos, sin dudas se pueden disipar al aliarse al fortalecimiento de las relaciones interpersonales generacionales a través de la cultura, el deporte y la historia desde el valor del ejemplo, ese que hace perdurable el contagioso amor por la vida.