¿Qué haremos con nuestros hijos en las vacaciones? ¿Y ahora hay que aguantarlos hasta septiembre?
Éstas pueden ser expresiones muy comunes en los hogares cubanos durante el periodo vacacional sin embargo la mayoría de esos padres no se detienen a pensar o más bien a planificar cuáles actividades pudieran ser tan instructivas como divertidas para sus hijos.
Sin importar la edad lo primero es conocer bien cuáles son lo gustos o intereses de los niños y jóvenes y de ahí, proponerse que julio y agosto para ellos sean mucho más q dormir, comer y jugar.
Y no es que sea malo aprovechar que no hay clases para extenderse unas horitas de lo normal en la cama o arrasar con el refrigerador con ese apetito q solo tienen los más jóvenes de la casa, se trata de compartir esos pequeños placeres de la vida con actividades que contribuyan a ampliar conocimientos o mejorar habilidades como pueden ser ver un película y luego debatirla en familia, pasear por un museo o coleccionar objetos.
Son muchísimas las opciones si se tienen deseos y si por supuesto, todos los miembros de la familia contribuyen. Jugar dominó, damas o parchís, dibujar en la calle, leer un libro y luego intercambiar ideas son solo algunas de las cosas muy fáciles de hacer y que, contrario a lo que piensan muchos padres, no necesitan de invertir dinero; porque a veces lo más simple enriquece el espíritu mucho más que una salida a un lugar donde se gasta demasiado.
Soy madre y reconozco que es verdad que la rutina del hogar nos devora y que a veces resulta difícil salir de la vorágine de la cotidianidad pero pensemos más en ellos y menos en nosotros. Quedan días para que reinicien la clases y en vez de volvernos locos, lo mejor es aprovechar las opciones y la inteligencia para revertir la diversión tan común en estos días en beneficio de la formación integral de nuestros hijos.