OMS precalifica la insulina para ampliar acceso al tratamiento de diabetes
Miembros de la Federación Internacional de Diabetes celebran hoy el Día Mundial de la enfermedad con la buena nueva de que la insulina fue precalificada por la Organización mundial de la Salud (OMS), para extender el acceso al tratamiento a naciones de bajos ingresos.
Ese medicamento en forma inyectable se utiliza para controlar el azúcar en sangre en las personas que tienen diabetes tipo uno y dos para suplir el lugar de la sustancia que normalmente produce el cuerpo, por lo que su función es ayudar a mover el azúcar hacia los otros tejidos en donde se usa como energía.
De ahí la importancia de que la Organización Mundial de la Salud anunciara en saludo a esta fecha, el inicio del primer programa piloto de precalificación de la insulina para hacer frente a la creciente carga de diabetes en todas las regiones.
Esta histórica decisión contribuye a acelerar y aumentar el acceso a productos médicos esenciales de calidad garantizada, asequible y adaptada a los mercados de los países de bajos ingresos.
Dicha iniciativa evalúa los productos médicos desarrollados por los fabricantes para garantizar su calidad, seguridad y eficacia, ampliando a su vez el conjunto de medicamentos disponibles, por lo que es un paso fundamental para asegurar que todos los que necesitan este producto vital puedan acceder a él.
Actualmente unos 65 millones de personas con diabetes de tipo dos necesitan insulina, pero solo la mitad pueden acceder a ella, debido a los altos precios de ese medicamento, por lo que su precalificación debe aumentar el flujo de productos de calidad en el mercado internacional con opciones más económicas para los pacientes.
El descubrimiento de este fármaco como tratamiento para la diabetes tiene casi 100 años, y está incluido en la Lista OMS de Medicamentos Esenciales desde su primera edición en 1977.
A pesar de una amplia oferta, los precios actuales son un obstáculo al tratamiento en la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos, por el control que ejercen tres fabricantes en la mayor parte del mercado mundial, fijando precios que son prohibitivos para muchas personas y países.
En el mundo hay más de 420 millones de personas con diabetes, la séptima causa de muerte y una de las principales fuentes de complicaciones costosas y debilitantes, como ataques cardíacos, accidentes cerebro vasculares, insuficiencia renal, ceguera y amputaciones de miembros inferiores.
Las personas con diabetes de tipo uno necesitan insulina para sobrevivir y mantener su glucemia en niveles que reduzcan el riesgo de complicaciones comunes como la ceguera o la insuficiencia renal, mientras los portadores de la dos demandan este medicamento para controlar la glucemia cuando los orales pierden eficacia a medida que avanza la enfermedad.