La reanimación de la sala de quemados en el Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja de Holguín, permite que el jovencito Alejandro Marrero de 15 años reciba hoy mejores atenciones durante su ingreso, y que a pesar de su dolencia se sienta cómodo con las nuevas condiciones que presenta el servicio.
“Ingresamos el pasado martes por la tarde porque el niño tuvo quemaduras de segundo y tercer grado en sus piernitas”, cuenta su mamá Zailin Leyva. La atención ha sido inmensa con nosotros desde las enfermeras, la auxiliar de limpieza, las doctoras; estamos más que agradecidos. Son atentas, cariñosas, no se separan de mi niño ni un minuto. Está todo higiénico, las mejores condiciones, todo está impecable.”
En la sala de quemados del “pediátrico” laboran cuatro especialistas, nueve enfermeras y las auxiliares generales que mantienen la higiene. Posee seis camas, cuatro para la hospitalización de pacientes con quemaduras agudas, y dos para la dotación de cirugía plástica.
Con 15 años de creado en la institución, este servicio mantiene por más de una década la mortalidad infantil por quemaduras críticas en cero. La doctora Aleida Cedeño Miranda, jefa del servicio, explicó que este resultado es un orgullo para los especialistas y trabajadores de la sala, el equipo multidisciplinario que interviene, y para todo el hospital.
“Disfrutar hoy de esta sala terminada representa que podemos reducir las tasas de infección hospitalaria. Porque no hay hacinamiento, la inmobiliaria es nueva, no hay paredes descolchadas, tenemos una bañera nueva para la descontaminación de la recepción del paciente quemado.”
“Además los falso techos son nuevos, la climatización, las tomas de gases y la aspiración al vacío, así como la cobertura de las paredes que es tan importante en el paciente quemado; y lo que no es nuevo se
reanimó.”
La especialista de II grado en Cirugía plástica y Caumatología comentó además que la calidad humana de todo el equipo de trabajo es vital para el buen funcionamiento y la evolución del paciente pediátrico.
“De ahí se desprenden una serie de fenómenos que irán a favor o en contra de este proceso evolutivo, porque son pacientes que las curas son dolorosas, y hay que ser muy delicados, tener mucho tacto, acompañarlos en toda su dolencia y eso también es importante.
Además, el confort de la sala les va a reportar beneficios y se van a sentir más cómodos y mejores atendidos.”