El 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana en reconocimiento a Carlos J. Finlay, ilustre médico cubano nacido en esa fecha pero en el año 1833. Por su trascendente y visionario descubrimiento merece honor en las Américas y el mundo.
Finlay se le ha considerado como Benefactor de la humanidad y el más grande científico cubano de todos los tiempos. Ante los miembros de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el 14 de agosto de 1881 el doctor Finlay sube a la tribuna para presentar su célebre trabajo titulado “El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla”.
Cuentan los que estaban allí que leyó el texto con naturalidad, sin hacer ningún énfasis especial, esbozando cada una de las condiciones que consideraba necesarias para la propagación del mal.
El legado de Carlos J. Finlay tiene plena vigencia en el siglo XXI y nadie pone en duda la eficacia de las campañas antivectoriales propugnadas por él para la eliminación de numerosas enfermedades.
Si bien hubo intentos de silenciar su monumental obra o arrebatarle incluso la paternidad de la teoría del mosquito como transmisor de la fiebre amarilla, el XII Congreso de Historia de la Medicina celebrado en Roma, en 1954, ratificó que solo a Finlay le corresponde el mérito de lograr tan significativo descubrimiento.
En la actualidad, cada 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana, fecha con la cual el Estado cubano entrega la orden que lleva el nombre de tan célebre microbiólogo a las obras impulsoras del buen hacer de la ciencia en Cuba.