La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, pone en vigor hoy las nuevas restricciones al envío de remesas a Cuba y la prohibición de las transacciones bancarias “U-turn”, según había informado el Departamento del Tesoro.
Hace un mes el Registro Federal norteamericano publicó oficialmente la regla relacionada con esas limitaciones, como parte de una cruzada emprendida contra la mayor de las Antillas que ha sido denunciada como cruel y fallida dentro y fuera de Estados Unidos.
De ese modo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció que una persona radicada en Estados Unidos solo podrá enviar un máximo de mil dólares cada tres meses por concepto de remesas familiares a un nacional cubano.
Los destinatarios de tales envíos no pueden ser “funcionarios prohibidos del Gobierno”, o “miembros prohibidos del Partido Comunista de Cuba”, así como tampoco familiares cercanos de esas personas.
Asimismo, eliminó una autorización que permitía las remesas en forma de donaciones, pero mantuvo la posibilidad de “remesas ilimitadas a ciertas personas y organizaciones no gubernamentales”, las cuales se ampliarán a trabajadores del sector privado.
También se puso fin para Cuba a las transacciones U-turn, transferencias de fondos que pasan a través de bancos estadounidenses, pero que no empiezan ni terminan en este país, y en las que ni el emisor ni el receptor están bajo jurisdicción norteamericana.
Para justificar la adopción de estas restricciones, el ejecutivo de Trump volvió a apelar al que ha sido su argumento más empleado en los últimos meses a la hora de dar pasos contra Cuba: la solidaridad del país caribeño con Venezuela y el gobierno de Nicolás Maduro.
Además, mencionó una vez más que con ellas busca brindar un supuesto apoyo al pueblo cubano, a pesar de las continuas denuncias de que la postura de la administración norteamericana en realidad daña a los habitantes de la isla, además de a los cubanoamericanos y a los estadounidenses.
La puesta en marcha hoy de estas limitaciones adicionales ocurre antes de que Cuba presente los días 6 y 7 de noviembre en la Asamblea General de la ONU, por vigésimo octava ocasión consecutiva, el proyecto de resolución contra el bloqueo.