“El Partido Comunista de Cuba nació de la más estrecha conciencia revolucionaria de sus miembros, de la unión y de la idea, de la unidad y la doctrina, que tiene por ideología las enseñanzas de Marx, Engels y Lenin, la sabiduría martiana y las ideas creadoras de nuestros próceres.” Fueron palabras de nuestro comandante Fidel alegóricas al máximo organismo político del país.
A 54 años de aquella noche histórica en el teatro Chaplin, hoy Karl Marx, acontecieron sucesos que marcaron pautas en la necesaria organización del proceso, que aunque incipiente ya proyectaba el programa de continuidad histórica.
El Partido adoptó el nombre de Partido Comunista de Cuba, y a partir de entonces se comenzó un proceso de crecimiento a las filas, para quienes reunieran requisitos de seguir adelante la obra de la construcción del Socialismo.
El momento propició que ese mismo día el pleno organizó el Comité Central, el Buró Político y las Comisiones de Trabajo del Partido, lo que además del perfeccionamiento de las estructuras del Partido significó, la constitución de sus órganos de dirección colectiva como integración única de la máxima autoridad política del Estado y la nación.
Como parte del sistema de trabajo del PCC, se anunció la decisión de unir los periódicos Revolución y Hoy en un solo órgano oficial, que llevaría el nombre de Granma, símbolo de nuestra concepción revolucionaria y de nuestro camino, que después de medio siglo mantiene un diseño con un contenido que abarca información, no solo nacional sino también internacional.
También ese tres de octubre, Fidel dijo a los presentes que había una ausencia en el Comité Central, de quien posee todos los méritos y todas las virtudes necesarias en el grado más alto para pertenecer a él, se refería Ernesto Che Guevara, quien dejó una carta de despedida, y fue leída ese día.
En la misiva el Che anunciaba su decisión de marchar a combatir al imperio en otras latitudes del planeta, en el que libera a Cuba de toda responsabilidad en la nueva misión trazada.
“Nada legal me ata a Cuba; sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos (…) Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos.”
El tres de octubre de 1965 fue histórico para los cubanos por los acontecimientos ocurridos, que sentaron las bases de la Revolución y la estrategia política de la unidad como principal fortaleza.