Próximamente las asambleas Municipales del Poder Popular, materializarán uno de los cambios estratégicos que demanda el desarrollo de la sociedad cubana actual.
Con la designación de los vicepresidentes de los órganos de administración del Poder Popular, se avanza en la separación de las funciones gubernamentales y administrativas para que cada estructura se concentre en sus funciones y se delimiten adecuadamente las responsabilidades entre la planificación y la ejecución.
El escenario previsto, reconoce la acción de las leyes del mercado, en especial la relación entre la oferta y la demanda y sus implicaciones en las políticas de precios, las relaciones con los suministradores y la atención a los clientes.
Precisamente, sólo triunfan las empresas que tienen entre sus objetivos crear a sus clientes, no se trata de producir a todo costo, se trata de producir lo que nuestros clientes necesitan y pueden comprar, por ello debe quedar atrás también la época de inundar el mercado con producciones de baja calidad, que influyen en los resultados negativos de los productores, implican gastos excesivos de materias primas y conducen al despilfarro el derroche y la indisciplina tecnológica.
Formar a los clientes implica estudiar las demandas del mercado, determinar las relaciones costo-beneficio que encontrará en otra empresa y si los precios de los productos que se ofertan son competitivos y atractivos como para influir en la decisión de compra, estos factores, entre otros, permitirán elevar el grado de satisfacción del cliente y garantizarán a las empresas mercados seguros y estables para sus producciones.
Este proceso necesita ser explicado con argumentos reales, actualizados, que motiven el debate y la confrontación de ideas y que tengan el sabor de lo cotidiano, y la sabiduría del hombre común, que produce bienes y servicios en cualquiera de las formas organizativas del modelo económico cubano.
Este hombre común, que es pueblo presente y futuro, necesita de un socialismo eficiente, no regido por las leyes del mercado, pero capaz de satisfacer las necesidades materiales y espirituales, individuales y sociales, no de un momento o etapa, sino de cualquier momento y etapa.
El destacado político, economista e intelectual cubano Carlos Rafael Rodríguez interrogado en la década de los ochenta sobre las posibilidades reales de superar el subdesarrollo en Cuba, afirmó que el socialismo como modelo social era inseparable de este propósito y agregó, el reto está en hacerlo eficiente.
Para hacerlo eficiente deben cambiarse muchas cosas, pero lo primero será siempre, cambiar la manera de hacer las cosas.