Opinión
Entre el Parque “Rubén Bravo”, más conocido por los holguineros como Parque Infantil, y el central Calixto García existe otro, centenario, pues data de 1800, el tercero trazado en esta ciudad de bellas plazas: el “Carlos Manuel de Céspedes” o sencillamente San José.
El mes de octubre tiene una significación particular para Cuba, unió para siempre en la eternidad a dos grandes hombres: el Che y Camilo. Sus vidas físicas se truncaron y ascendieron al más alto escalón, son símbolos de lucha y resistencia de compromiso y lealtad, de entrega a los ideales y sacrificio en aras de la humanidad.
El primero de enero de 1959 significó para los cubanos un nuevo comienzo en una nación que poco a poco se convertiría en la tierra soñada, libre de ataduras y discriminaciones. Con el cambio llegaron las promesas que los líderes revolucionarios tanto habían anunciado al pueblo.
“Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamiento o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende de la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse”.
“De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino (…)”, dijo José Martí.
El 3 de octubre de 1965 fue histórico para los cubanos. El Partido Unido de la Revolución Socialista adoptaba el nombre de Partido Comunista de Cuba, momento en que el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz señalara que el nombre dijera no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que queremos ser mañana.