Aunque el mundo ya no es una “Casa de Muñecas” como considerara, allá en el lejano año 1879, el escritor noruego Henrik Johan Ibsen, en su texto de igual nombre, entendido hoy como la primera obra teatral feminista; el machismo existe. Una actitud que se remonta a los mismos orígenes de la vida en La Tierra, de acuerdo a la tradición judaica-cristiana-musulmana, cuando Dios creó al hombre, y luego, a la mujer, porque no era bueno que estuviese solo; es difícil eliminarla.
Si las mujeres y los hombres tuvieran la misma fuerza física no existiría la violencia de género, muchas personas creen erróneamente que cuando una mujer es feminista de ideología o simplemente ha logrado despojar su pensamiento de los patrones más raigales del patriarcado, es porque aspira ser igual al hombre.