El primero de enero de 1959 significó para los cubanos un nuevo comienzo en una nación que poco a poco se convertiría en la tierra soñada, libre de ataduras y discriminaciones. Con el cambio llegaron las promesas que los líderes revolucionarios tanto habían anunciado al pueblo.
El 3 de octubre de 1965 fue histórico para los cubanos. El Partido Unido de la Revolución Socialista adoptaba el nombre de Partido Comunista de Cuba, momento en que el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz señalara que el nombre dijera no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que queremos ser mañana.
Evocar el pensamiento y la obra del Comandante en Jefe Fidel significa para los cubanos, en particular, recordar, estudiar, vivir los momentos inolvidables de su actuar. Es la posible respuesta a la pregunta del cantor, ¿cómo evocaremos tus hazañas? Y lo hacemos desde el respeto, entre los agradecidos que continúan aprendiendo de su ejemplo.
En los primeros años de la Revolución Cubana Fidel desempeñó un papel decisivo en la formación de la conciencia popular, sobre la necesidad del cambio de régimen social, y fue desafiante al declarar el carácter socialista de la Revolución.
Amanece en el Cementerio Patrimonial de Santiago de Cuba. “Buenos días, Fidel”, diría el poeta. “Presenten armas”, ordena el alto oficial. El Himno rompe el sepulcral silencio y ahonda la solemnidad. Al cielo sube “la bandera más bella que existe”, apenas son las 7:00 de la mañana en la tierra donde reposa el Comandante en Jefe, el líder insurrecto y redentor.
Casi al atardecer de un día como hoy de 2016 Holguín sembraría nuevas raíces de fidelidad que crecen con mayor identidad del legado de Fidel, hombre de talla universal que hoy recuerda el planeta por su obra humana hacia los pueblos que luchan por un Mundo Mejor.