Definir a un hombre cuando ha hecho de su vida un acto de fe por su país y por la humanidad es algo extremadamente difícil; tratar de hacerlo con uno de los intelectuales cubanos de más sólida formación, de fidelidad absoluta a los principios; de vocación martiana, asumida como mandato de su tiempo y de sus convicciones, es caer, en lo que el Che criticó como: encasillar a los hombres. Este es el caso del Dr. Armando Hart Dávalos.