Quienes habitamos entre los ríos Jigüe y Marañón somos cómplices de esta ciudad, al transitar por sus calles largas y rectas, parques o plazas surgidas o restauradas, sentimos todo el amor que un hijo profesa a sus padres.
Traía la esencia de quien nace en una ciudad con las raíces en el son, el arte. La ciudad del piano de Frank Fernández. Habla bajo, despacio y con una sensibilidad por el arte, la cultura del detalle.