Proteccionismo vs integración
La historia tiene sus propias maneras de poner ante los hombres los acontecimientos para que sean valorados. De su estudio se definen tendencias, puntos de vista, periodos de desarrollo, se puede analizar así, el impacto que un acontecimiento genera en otro, y las consecuencias de los mismos.
A pocas semanas de iniciado el año 2017, dos hechos se oponen y marcan tendencias distintas en su impacto para el resto del mundo, y en especial para nuestra región.
Es conocido que el carismático ex presidente José Mujica al conocer la elección de Donald Trump como presidente de los EEUU, escribió en su cuenta de Twitter: “auxilio” y con esta palabra expresaba toda su preocupación con la nueva época que se anunciaba.
No le falta razón a Mujica. El magnate norteamericano devenido presidente, termina según sus propias declaraciones con una política de libre comercio, favorecedora de las relaciones entre los diferentes mercados, para establecer, una época de proteccionismo económico, que puede generar peligrosas consecuencias en todas las latitudes.
Este enfoque proteccionista, no es nuevo, la historia de las relaciones económicas de las naciones capitalistas atraviesa por largos periodos históricos de su aplicación, siempre con un denominador común: los países más pobres son los más perjudicados, venderán cada vez más barata sus materias primas y comprarán cada vez más caro los productos elaborados con ellas.
Otra de las consecuencias de esta política será el reacomodo del comercio mundial de las principales potencias imperialistas y el choque de intereses, que desató el pasado siglo dos grandes guerras mundiales, y dio paso, posteriormente, a los llamados conflictos de baja intensidad y la lucha contra el terrorismo, que mantiene a buena parte de este mundo en constantes enfrentamientos armados.
La era Trump como la llaman algunos teóricos, también se enfrentará a muchos retos, uno de ellos, lograr una economía más eficiente para hacerla competitiva frente a sus socios europeos. En este sentido la canciller alemana considera que lleva la delantera, y Europa en sentido general puede sacar más de un susto a la gran potencia.
Mientras los capitalistas se ocupan de repartirse nuevas cuotas de mercado y buscar fórmulas para las relaciones con el nuevo presidente estadounidense, en otra parte de nuestra región, Republica Dominicana se desarrolla la V cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, cónclave que es todo lo contrario.
El punto de partida que reúne a los mandatarios de más de treinta naciones del área tiene como objetivo fomentar la unidad de la región para impulsar proyectos de desarrollo que faciliten el acceso de las grandes mayorías al desarrollo.
Toda la intención se basa en el mantenimiento de la independencia nacional y la soberanía, así como el reconocimiento de las diferencias entre las naciones y el llamado a la paz entre las mismas.
De la concertación política, del dialogo abierto y franco, surge un bloque regional, con amplias posibilidades de insertarse en el comercio mundial, y enfrentar las políticas de proteccionismo de EEUU.
De esta manera, en nuestra región se discuten dos tendencias decisivas en el desarrollo: aislacionismo proteccionista versus integración para el desarrollo.
El camino no será fácil, pero como dicen las voces populares: tanta gente no puede estar equivocada.