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Sin tiempo para morir

23 Octubre 2019
Autor  Fidel Troya
Foto: Internet

¿Puede la vida de un hombre enmarcarse entre las fechas de nacimiento y muerte? Eso es lo convencional, así es convertido en una fecha, un simple recuerdo, amenazado por el olvido que provoca el incesante paso del tiempo, con sus tristes consecuencias al borrarlo de la memoria y anular su presente.

Afortunadamente los cubanos no actuamos así, tenemos entre muchos otros, a dos hombres unidos en la vida, llenas de anécdotas, desenfados, alegrías, ideales de justicia, compromiso. Los inexplicables puntos de encuentro de la relación vida-muerte los hicieron desaparecer físicamente en el mes de octubre, aunque de años diferentes, murieron, como pensaba Martí que debía cumplirse el deber: sencillamente.

Contar las historias de las vidas de Camilo y Che significa ante todo pensar en lo especial de sus existencias. Se tiene una alta responsabilidad al asumir el empeño, la letra impresa no es para hacerlos de mármol, inalcanzables, es para desde su individualidad y valores mostrar al héroe viable como ejemplo.

Sobre Camilo y Che se han escrito diversos libros, biografías, ensayos, anecdotarios, testimonios, entre ellos destacan dos autores, con una manera peculiar de narrar, al leerlos conversamos con el héroe, reímos y comprendemos mejor sus actuaciones.   

El escritor e investigador mexicano Paco Ignacio Taibo II, cumple de manera peculiar con los postulados expuestos inicialmente; al contar sobre la vida de Ernesto Guevara de la Serna, que él llama, un hombre más conocido como el Che, desmitifica al héroe, lo vuelve a nuestros días, no como evocación, sino como presente.

Y los cubanos lo sabemos bien, el Che no es un simple recuerdo, ni un par de fechas, ni una foto. Es ante todo vida, por eso viene a nosotros esa imagen de niño travieso que monta un velocípedo, y que se enfrenta al asma, empeñada en limitarlo y él perseverando en lo contrario.

Nos viene en ese espíritu aventurero, que lo hizo empezar a escribir su propio diario de filosofía, el viaje por Suramérica.

Especial momento es el encuentro con Fidel, y la confianza infinita que le generó la palabra y la acción del Comandante.

Su estatura se agiganta cuando, en medio de las balas del bautismo de fuego, escoge las municiones el armamento y deja de lado su función de médico: será esa la acción premonitoria de su vida.

Una vida de leyenda, también de chistes y alegrías, como el día que camufló su avioneta debajo del avión ejecutivo en el que volaban sus compañeros, quienes lo habían invitado a viajar con ellos, para hacerlo más rápido, y el Che aterrizó primero y él mismo puso la escalerilla en la puerta del avión para que bajaran y solo les dijo: “como venían apurados yo mismo les traje la escalerilla.”

También es un héroe de sentimientos y de una profunda vocación humanista, amparada en la sencillez de su conducta, en ponerse a prueba, en someterse a los más duros esfuerzos.

Y es también un hombre que ama, por eso dejó a su esposa, grabados en su propia voz, los versos de Neruda, de su antológico libro “Veinte poemas amor y una canción desesperada”. Es indudablemente un romántico empedernido.

Respecto a Camilo tenemos la dicha de contar con un importante libro del General William Gálvez, “Camilo señor de la vanguardia”, publicado en el año1979, con prólogo del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, entonces ministro de la Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Inicia Raúl el prólogo con un juicio de valor sobre Camilo: “El significado de este libro sobre Camilo pudiera expresarse de maneras muy diversas. Preferimos decir que, a través de sus páginas, se va revelando la verdadera dimensión histórica de su personalidad.”

Más adelante dice: “esa imagen legendaria, unida a su sencillez proletaria, al peculiar carácter personal que en Camilo quedó simbolizada por su amplia y afable sonrisa, lo identifican hondamente con las simpatías y la admiración más sincera de nuestro pueblo (…) esta obra “Camilo señor de la vanguardia”, se encarga acertadamente de presentar sin idealizaciones, a ese héroe guerrero, al hombre de carne y huesos que refleja la idiosincrasia del cubano típico y respira a todo pulmón una gran alegría de vivir.”

Leer estos libros, disfrutar de las anécdotas, compartir preocupaciones y aprender sobre las ideas que defienden estos dos legendarios hombres, cumple el cometido de no encerrarlos entre las fechas que marcan su nacimiento o su muerte.

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