En la Cuaba, comunidad situada a unos 11 kilómetros del municipio de Holguín, nació el primero de octubre de 1826 Remigio Marrero Álvarez, uno de los generales de brigadas que con esfuerzo, tesón y valentía, enfrentó el colonialismo español.
Al iniciarse la Guerra de 1868, contaba con 42 años, y al conocer del alzamiento por Carlos Manuel de Céspedes en la zona Manzanillo, decidió incorporarse junto a un grupo de combatientes.
Meses después se suma al destacamento del Capitán Monzón que operaban en la zona de Mayarí, iniciando allí la brillante carrera militar, que lo hizo poco a poco escalar los grados militares que ostentó.
Remigio dejó huellas de merecida reputación, se sumó a las fuerzas del Brigadier Antonio Maceo, quien valorando sus cualidades lo pone al frente de un gran número de hombres y le confía audaces incursiones contra el enemigo.
Junto al ya General Antonio Maceo estuvo en la importante campaña que este condujo en 1875 sobre los territorios de Guantánamo y Baracoa. Bajo su dirección participó en varios combates, entre ellos La Galleta, el de Rejondones de Báguano.
Luego se suma a las órdenes de Calixto García, sus fuerzas se hacen sentir en El Zarzal y Copo del Chato, y en Melones. Al terminar la Guerra de los 10 años, vuelve a sus faenas agrícolas, sin perder el contacto con quienes mantenían en Holguín ideas separatistas.
En 1895 al reiniciarse la guerra, se pronuncia en Báguanos y marcha sobre Bijarú donde promueve alzamientos, logra sumar gran cantidad de patriotas en Banes, y de regreso se une al General Luis de Feria Garayalde donde participan en combate contra el general español Echagüe.
Remigio se une a la toma de Guáimaro, combatió en Samá, poblado banense y estuvo al frente de la Segunda Brigada de la División Oriental de Holguín.
Después de la guerra se retira a Bijarú, a la finca “La Diputada” y luego se traslada a Holguín y fallece a los 90 años de edad, en la calle Real de Pueblo Nuevo el 20 de agosto de 1916.
A 193 años del natalicio del General de División Remigio Marrero Álvarez, su impronta se recuerda en cada centro escolar que lleva su nombre, Cooperativas de Producción Agropecuarias y en Comités de Defensa de la Revolución.