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Juan Almeida Bosque: inteligencia, tesón y talento

11 Septiembre 2019
Autor  Isabel Ríos Rodríguez
Foto: radioreloj.cu

A diez años de la desaparición física del Comandante Juan Almeida Bosque, sus recuerdos renacen como ejemplo de entrega y fidelidad a la Revolución, incansable luchador que puso a prueba los principios de unidad como baluarte, el esfuerzo como trinchera y la fe en la victoria.

 

Cuando contaba con solo 25 años, inicia sus actividades revolucionarias,  se suma al movimiento revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista y participa en el ataque al Cuartel Moncada en Santiago de cuba, el 26 de julio de 1953, suceso por el cual fue sancionado a la pena de 10 años.

Fidel Castro lo describió, como el mejor amigo cuando dijo: “Fui privilegiado testigo de su conducta ejemplar durante más de medio siglo de resistencia heroica y victoriosa, en la lucha contra bandidos, el contragolpe de Girón, la Crisis de Octubre, las misiones internacionalistas y la resistencia al bloqueo imperialista”.

Juan Almeida despunta cómo uno de los combatientes más destacados de Alegría de Pío, y en ese fatídico episodio pronunció la frase: ¡Aquí no se rinde nadie, cojones!

Almeida defendió principios de justicia que serán defendidos en cualquier tiempo y en cualquier época, mientras los seres humanos respiren sobre la Tierra.

La fragua de lucha la continuó en el exilio mexicano, en los preparativos de la expedición del Granma, suceso que marcó el inicio de una gran contienda que no se detuvo  hasta lograr el triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro de enero de 1959.

Macho, así llamó su familia a Juan Almeida, quien al tránsito de la vida insurreccional a la construcción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias dedicó inteligencia, tesón y talento, bajo los principios de la más absoluta lealtad al liderazgo de Fidel y Raúl y el mandato emanado de la voluntad popular.

La Revolución triunfante fue para Almeida el alba de expectación para continuar haciendo proezas, por lo que ocupa la responsabilidad de presidente de la Dirección Nacional de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), creada para instituir el trabajo de los veteranos de las guerras y de los militares de avanzada edad que prestaron su servicio al Estado cubano.

En 1986 la destacada musicóloga María Teresa Linares afirmó: “Si nos propusiéramos enmarcar la obra de Juan Almeida, tendríamos que señalar entre sus valores, sus aportes a la cancionística cubana; pero si quisiéramos formular un juicio sobre su permanencia en lo que será la historia de la música cubana, su presencia en el tiempo, Dame un traguito y La Lupe contienen los elementos de cubanía y de popularidad suficiente para que las generaciones del 2000 recuerden a aquel guerrillero, uno de los mejores capitanes que hizo tan buena música insertado en su cultura”

El día 11 de septiembre de 2009 falleció de un paro cardiorrespiratorio a la edad de 82 años, el héroe con música en el alma y palabras para conservar y transmitir los combates, los esfuerzos y los sueños.

Sus restos mortales se encuentran en el mausoleo del III Frente Oriental, en Santiago de Cuba, provincia ubicada al sur del oriente cubano, junto a otros combatientes de la Revolución Cubana.

 

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