La huelga del 9 de abril convocada por la dirección nacional del Movimiento 26 de Julio y presidida por Fidel Castro, puso en pie de lucha a centenares de combatientes con el objetivo de paralizar a la nación y desatar un movimiento de masas que propiciara el derrumbe de la dictadura de Fulgencio Batista.
La operación huelguística tuvo héroes y mártires como el joven líder Marcelo Salado. Su frustración fue uno de los reveses más serios de la lucha insurreccional. La tiranía desató entonces una feroz represión desde La Habana hasta la Sierra Maestra.
El Comandante Ernesto Che Guevara declaró años más tarde que las diferencias de conceptos estratégicos separaban a la Sierra del Llano. Fallaron cuestiones tácticas y organizativas, debido a la poca experiencia de los combatientes.
Ese día se realizaron acciones armadas en numerosas ciudades, aunque el despliegue más grande se realizó en la ciudad de Sagua la Grande, en la que durante 24 horas se mantuvo la heroica resistencia y la paralización de la vida local.
El día 10 de abril, ante la imposibilidad de sostener el paro por más tiempo, y conocedores de que el movimiento huelguístico había sido aplastado en otros lugares de la provincia y el país, los combatientes salieron de la ciudad en búsqueda de un lugar seguro donde burlar la persecución del ejército y de la aviación del régimen.
La acción no logró los objetivos propuestos y a partir de ese momento la tiranía desató una feroz represión desde La Habana hasta la Sierra Maestra.
No solo hubo fallecidos en Sagua la Grande, sino en la Habana, Santa Clara, Ranchuelo y otros sitios del país, cayeron decenas de jóvenes, hasta llegar a más de cien los revolucionarios inmolados en aquella jornada.
El desenlace final estaba próximo, como afirmara el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, la derrota contribuyó a acelerar el triunfo, que llegaría a penas ocho meses después, el 1ro de enero de 1959, porque, además el ejemplo que dejaran tantas manifestaciones de heroísmo, sirvió de experiencia para enrumbar mejor la lucha contra el tirano y unificar el mando revolucionario.
A 61 años de la huelga del 9 de abril, los cubanos la recuerdan, como la hazaña que demostró el heroísmo de los combatientes, quienes fueron capaces de transformar el revés en victoria.