Carlos Manuel de Céspedes, 145 años de su muerte
El Padre de la Patria, el fundador de la nación cubana, el primer General en Jefe del Ejército Libertador son virtudes que caracterizaron a Carlos Manuel de Céspedes, asesinado el 27 de febrero hace 145 años en San Lorenzo, comunidad ubicada en la Sierra Maestra.
Céspedes representa la rebeldía de un pueblo presto a luchar por su independencia, lo más significativo de la nacionalidad cubana que consideró la lucha armada como la única vía para vencer a la metrópoli española.
Con Céspedes nació de las entrañas del pueblo un nuevo tipo de ejército en la escena política de Cuba, una institución armada destinada a dar cumplimiento al proyecto político proclamado en Demajagua, en el que integraba a cualquier ciudadano del país, independientemente de su clase social, color de la piel, y nacionalidad; solo se exigía un compromiso: combatir con las armas en la mano al colonialismo español y luchar por la total independencia de la Isla.
El privilegio de este revolucionario no está solamente en iniciar por primera vez la lucha contra el colonialismo español, sino que con él también nació el himno y la bandera independiente de la patria.
La convicción patriótica de Céspedes se reflejó por su inquebrantable firmeza de seguir combatiendo, aunque esta decisión acarrease el infortunio de perder a su hijo Oscar, el menor de sus dos hijos nacidos del matrimonio con María del Carmen, además de prima, su primera esposa.
La estatura de Céspedes creció por su espíritu intransigente, el que está presente en la Revolución Cubana, como continuidad de la lucha iniciada el 10 de octubre de 1868, porque como él mismo dijera, “Cuba tiene que ser libre porque no puede ya volver a ser esclava.”