Jesús Menéndez, el líder azucarero
Este 14 de diciembre se cumplen 107 años del natalicio del líder obrero Jesús Menéndez Larrondo, originario de Encrucijada, pueblo situado en la antigua provincia de Las Villas. Incansable luchador contra los gobiernos auténticos que durante la neocolonia saqueaban y explotaban al pueblo cubano.
El batallar de Jesús comienza antes de cumplir los 14 años de edad, cuando queda huérfano de madre y la situación familiar empeoró, inició como machetero en los cañaverales de la antigua provincia de Las Villas, también vendió pan, pescado y quimbombó por barrios de la zona, luego laboró de retranquero y escogedor de tabaco, empleos que le permitieron conocer y sufrir en carne propia las consecuencia del dominio colonial imperante y le permitieron pensar y actuar contra la situación imperante.
Se preocupó por la situación que aquejaba a los obreros del sector azucarero, por los que luchó sin descanso hasta que le fueron aprobadas las conquistas, entre ellas, el Diferencial Azucarero, la Caja de Retiro Azucarero y la Cláusula de Garantía, medidas beneficiosas para la economía cubana y para el ingreso familiar de los trabajadores.
También consiguió el pago de horas extras para los trabajadores, la elevación del salario de los obreros azucareros y el logro del retiro, la higienización de los bateyes y otras medidas de carácter social.
El negro elegante, atractivo por el físico, de pasos rápido, de acento francés por los defectos congénitos de su lengua, gustaba de la broma, pero no de la pesadez. Era amable y agitado, y vestía sin lujo, aunque sus zapatos o su guayabera jamás dejaron de tener brillo.
El liderazgo de Menéndez fue tomando fuerza en todo el país, lo que posibilitó que el gobierno de Grau autorizara la participación del dirigente obrero en las conversaciones que se efectuarían próximamente en Washington, batalla que demostró que la lucha era por una causa justa y meses después el gobierno se vio obligado a firmar el contrato en el que se fijó el precio del azúcar.
El esfuerzo y la constancia de Jesús Menéndez junto a los trabajadores del sector azucarero no fueron en vano, se logró dar valor al producto cubano, ese que costaba esfuerzo, constancia y sacrificio producir.
La actividad revolucionaria de Jesús Menéndez no se detuvo, fue miembro del Partido Socialista Popular y luego comenzó a desempeñar el cargo de Secretario General de la Federación Provincial de Trabajadores de las Villas, lo que posibilitó conocer la situación imperante de los afiliados en todo el país.
Jesús se desempeñó como Secretario General de la Federación Nacional Obrera Azucarera, por su desempeño en la actividad fue elegido como Delegado Suplente a la Asamblea Constituyente, y en dos ocasiones fue Representante de la Cámara de la República, hasta su muerte.
Hombre incansable que dedicó parte de su vida a la defensa de los trabajadores azucareros, se opuso al desalojo campesino, a la explotación de los humildes y el racismo, por eso logró conquistar la confianza del pueblo.
El poeta Nicolás Guillén, bautizó a Jesús Menéndez Larrondo como el General de las Cañas, seudónimo que nació del liderazgo de este revolucionario, que se entregó en cuerpo y alma a la lucha sindical de los azucareros cubanos.