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Frank País, alma de la Revolución

07 Diciembre 2018
Autor  Isabel Ríos Rodríguez

La vida nos lleva héroes, pero también nos provee de ellos, quiso la historia que un 7 de diciembre de 1934, naciera en Santiago de Cuba, uno de los hijos más ilustres e inolvidable de la Patria, Frank País García, revolucionario que logró convertirse en una de las figuras fundamentales del Movimiento 26 de Julio.

 

Frank se ganó desde muy joven la confianza de Fidel y de los luchadores que actuaban desde la clandestinidad para lograr la libertad definitiva del país, por eso no vaciló en ser miembro de la Dirección Nacional y jefe de acción y sabotaje en todo el país.

Hombre íntegro desde su etapa estudiantil, sobresalió como maestro, amigo y luchador consagrado a la liberación de su pueblo contra los gobiernos corruptos. Con pasión difundía las ideas nacionalistas, democráticas y especialmente el pensamiento y la obra de José Martí.

Frank fue al alma del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, donde se demostró la decisión de luchar para acabar con la tiranía de Fulgencio Batista.

David era el seudónimo en la clandestinidad, fue uno de los principales organizadores y el responsable de abastecer de hombres, comida y municiones a la guerrilla en la Sierra Maestra y la extensión de la insurrección a toda la Isla.

La muerte lo sorprendió en plena juventud, pero dejó su legado de combinar la lucha en las ciudades y en las montañas. Su ejemplo perdura como un símbolo para todos los cubanos.

Sobre la labor de Frank País expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz:

“La organización creada en Santiago de Cuba, formó parte del núcleo de todo el trabajo clandestino revolucionario y las directrices que para ello trazó Frank País, las que tuvieron vigentes durante toda la guerra y dieron la tónica a todos los esfuerzos desarrollados en esa dirección (…) Es realmente admirable que Frank haya podido intuir de modo tan complejo los principales básicos del trabajo entre las masas…”   

Su ejemplo se perpetúa como raíz en pedestales del agradecimiento.