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Antonio Maceo, brillante soldado

07 Diciembre 2018
Autor  Isabel Ríos Rodríguez
Foto: Juventud Rebelde

Antonio Maceo Grajales fue uno de los hombres más grandes del proceso independentista cubano, no solo por los numerosos combates y heridas que recibió, sino por el alto sentido de disciplina e intransigencia demostrada.

 

Este 7 de diciembre se conmemora el aniversario 122 de su caída en combate y de su ayudante, el Capitán Francisco Gómez Toro (Panchito), suceso ocurrido en la finca San Pedro, localidad de Punta Brava, en la provincia de Pinar del Río.

No fue de los organizadores de la Guerra de los Diez Años, pero despuntó por su gran capacidad política y militar.

Impresionante fue su respuesta ante el Pacto del Zanjón, cuando se pensó que lo iniciado en La Demajagua había sido en vano. Allí se levantó en Mangos de Baraguá para plantear su inconformidad de rendición, y levantó la bandera, salvo la gloria, convirtiéndose en representante genuino de la dignidad del pueblo cubano y su anhelo emancipador.  

Durante la Tregua Fecunda vivió en varios países del Caribe y Centroamérica, con el propósito de recaudar fondos para continuar la lucha, acciones frustradas por el espionaje español, para lo cual acudieron incluso, al intento de secuestro y asesinato.

Regresó a Cuba para reiniciar junto a José Martí la guerra de 1892, en las que libró con éxito campañas militares en Oriente y protagonizó junto a Máximo Gómez y otros patriotas la Invasión a Occidente.

Con la muerte del Titán de Bronce Cuba perdió a uno de sus más grandes pilares, al hombre de extraordinaria capacidad militar y profundo pensamiento político, el más glorioso Soldado de la Patria. 

El Comandante Ernesto Che Guevara, refiriéndose a este legendario dijo: “Hoy (…) el recuerdo de Antonio Maceo adquiere luces propias (…) y toda la historia de su vida, de sus luces maravillosas y de su muerte heroica, adquiere el sentido completo, el sentido del sacrificio para la liberación definitiva del pueblo.”