El hombre excepcional, el luchador contra la injusticia que se erigió como el líder indiscutible de la Revolución cubana y de gran parte del mundo dejó de existir físicamente hace dos años, pero sus ideas perduran y su nombre permanece en la memoria de los que aspiran a mundo mejor.
Fidel, estudiante rebelde, abogado revolucionario, comandante guerrillero, comunista convencido, líder de todo un pueblo que lo siguió desde el primer día. Nos dejó su ejemplo de persistencia, previsión, luz de pensador y estadista.
“Fidel Castro Ruz, fue el defensor de la dignidad de Cuba, pero también de toda América Latina”, aseveró el intelectual y periodista Ignacio Ramonet, tras declararse entristecido por el fallecimiento del líder revolucionario.
Después de su muerte marchó aguerrido cómo pidió: “Espero que un día en la patria libre recorremos juntos los campos de la Indómita Oriente recogiéndolos huesos heroicos de nuestros compañeros para juntarlos todos en una gran tumba junto a la de Martí.”
Tristes y conmovedores fueron para los cubanos los días posteriores, cuando se inició el traslado de las cenizas por la ruta que rememoró el recorrido de la Caravana de la Libertad en enero de 1959, hasta culminar en el cementerio Santa Ifigenia, hoy altar de la Patria.
¡Qué talla la de este revolucionario que no le temía a nada y se enfrentaba a todo! Fidel nos dejó físicamente el 25 de noviembre de 2016, pero su espíritu de resistencia y su enseñanza de “sí se puede” viven y vivirán en cada uno de los cubanos que seguirán su ejemplo por siempre.