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Diversidad para el consenso

20 Agosto 2018
Autor  Fidel Troya
Foto: Internet

Durante las sesiones del X congreso de la Unión de Periodistas de Cuba realizado el pasado mes de julio, se expuso en reiteradas intervenciones que la prensa y los periodistas debían tener un papel más activo y dinámico en el análisis de las problemáticas del acontecer nacional.

 

Poco después se desarrollaría la sesión de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular que analizó y aprobó el anteproyecto de Constitución que hoy se somete a consulta popular.

Podemos y debemos respetar la pluralidad de opiniones, estimular el debate y la participación, con el objetivo supremo de vigorizar el presente y el futuro de la nación.

Corresponde a la prensa reflejar la más genuina participación de la sociedad, con sus peculiaridades, en el debate político que tiene lugar, pues es conocido que el discurso político necesita del discurso periodístico para construir el consenso.

No es el momento de hacer descripciones de los debates, hay que mostrar los matices, las diferencias, e indagar en sus causas, para adiestrar la opinión, pues nos corresponde también educar a las audiencias, en una cultura del debate que en ocasiones ha estado permeada más por la unanimidad que por la discrepancia.

¿Cuáles son las fortalezas que tenemos para este asumir responsablemente este reto y los futuros? En primer lugar, la persistencia de una cultura nacional, profundamente humanista y revolucionaria, con Martí exigiendo el culto a la dignidad plena del hombre.

De esa fortaleza se derivan todas, como el capital humano formado durante estos años en las universidades nacionales, que ahora debe desplegar sus potencialidades para conducir el diálogo y explicar la trascendencia del proyecto de Constitución que se analiza.

Entre esos profesionales, los de la prensa, en especial los jóvenes con su carga de entusiasmo y el deseo de contribuir, con su formación académica y el dominio de las nuevas tecnologías a elevar la efectividad de los procesos de comunicación que impulsan el estado y el gobierno.

No debemos olvidar la advertencia martiana de que los hombres marchan en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen. Estar ahora en el bando de los que aman es esencial para consolidar el proyecto de desarrollo social y económico del futuro.

La Revolución, en su afán infinito de cambiar y crear convoca a la unidad, y a la formación del consenso, como uno de los factores que permitirán también cumplir con la aspiración martiana de construir una sociedad con todos y para el bien de todos.