Incluirse sí que es compromiso, sensibilidad y acción sincera a favor de los derechos a una convivencia en sociedad sin homofobia ni transfobia en las escuelas cubanas.
No es una campaña del momento, es pensada desde el problema que constituye ser rechazado, discriminado, burlado por los compañeros de aulas, por los profesores, por la sociedad.
El Centro Nacional de Educación Sexual en Cuba dirigido por la Dra. Mariela Castro Espín, mujer de alta sensibilidad ante el dolor humano busca alcanzar desde la educación y el diálogo, el conocimiento para quienes no comprenden que es posible vivir sin discriminación.
El 17 de mayo es el Día Internacional de Lucha Contra la Homofobia y la Transfobia, pero en Cuba, se realizan estudios sobre el tema desde hace años con experiencias en ese campo que demuestran que es posible el cambio en el pensar desde el respeto a la diversidad sexual.
Prefiero así denominarlo más que diferentes, porque somos seres humanos iguales con preferencias variadas. Si educamos a nuestros niños y adolescentes en el respeto al otro y viceversa sin que se trate de incentivar a que todos sean homosexuales o bisexuales como algunos con prejuicios pudieran malinterpretar. Por supuesto no los culparía porque han arrastrado patrones de una sociedad patriarcal machista desde la propia construcción del género.
Cultura de convivir todas y todos en paz y armonía desde una educación familiar e institucional donde prevalezca sobre todo la tolerancia sin miedo a que es una enfermedad contagiosa.
Se nace hembra, mujer, varón biológicamente pero no siempre se sienten en sus propios cuerpos así el dolor de quienes sufren por su identidad por la orientación sexual reprimida por miedo al rechazo familiar, laboral.
Vivir en sociedad significa saber que otras y otros pueden y deben en armonía, construir un país donde se hable el lenguaje del amor y del respeto mutuo. Incluirse es más que una campaña con detractores y defensores de la diversidad sexual. Somos todas y todos seres humanos.