El poder de la oratoria
En el proceso de la comunicación social para que haya una adecuada retroalimentación los actos de codificar y decodificar son imprescindibles para que ella cumpla con su razón de ser, de ahí la importancia de saber escuchar y hablar oportunamente.
La necesidad de mejorar la expresión oral en esquinas calientes o tertulias deportivas motiva este análisis porque en eso de hablar bien, no son pocos los que creen conocerlo todo por el mero hecho de ser universitarios o poseer conocimientos técnicos de diferentes materias.
Sin embargo, la realidad en ocasiones es otra. Si hablamos con lenguaje inapropiado o inseguro, esta situación puede provocar la aparición de barreras en la comunicación, además del trastocado soliloquio capaz de cundir el pánico o provocar la risa.
En cuanto a los oradores hay que tener bien claro que todos no poseemos el don de la palabra, de ahí que no se deben forzar intervenciones en público de personas que padecen de miedo escénico o pobre expresión oral, situación que no solo es tangible en el mundo del deporte.
El arte de la oralidad exige de quiénes se enfrentan a un auditorio deportivo o de otra índole, dominio de lo que va a comunicar, precisión, lenguaje alejado de las frases comunes almibaradas o rebuscadas que nada aportan y por el contrario pueden hacer florecer la desmotivación por lo que escuchan.
¿Qué sugerimos para el mejoramiento de la expresión oral? Para expresarnos mejor es imprescindible una actitud correcta y de respeto ante el idioma y su cultura, además, hacer del verbo un aliado desde la sencillez y no abrazado a palabras que nada aportan por la barrera gnoseológica que provocan.
Es necesario tener presente las características de las personas con quiénes aspiramos comunicarnos, su nivel de instrucción y comunicación aspectos que contribuyen a un mejor intercambio en el que la palabra puede despertar el misterio del silencio por el nivel de preparación del orador.
Al intercambiar sobre un tema deportivo no divagar, prepararse bien, no hablar más de lo necesario, ni dejar margen a la improvisación desatinada son aspectos que contribuyen a expresarnos mejor, sin hacer un uso excesivo de los elementos técnicos.
Ahora bien. Deporte es pasión, polémica, así mismo, es desafío, sueños, realidades, amalgama de propósitos que requieren del verbo preciso, a partir del respeto al idioma desde el arte de la oralidad, por eso no es favorable subestimar la superación en todo lo concerniente a la comunicación social.