De nuevos y viejos estamos hechos
Por estos días me llama la atención la creciente tendencia a usar la tercera edad como uno de los blancos de bromas que con más frecuencia se socializan en las redes sociales.
Aunque no creo que los chistes en el terreno justo y medido en medio de gran maraña comunicacional de los nuevos y los viejos tiempos, la tendencia visible que puede tener mucho que ver con el envejecimiento poblacional que vivimos a nivel global.
Este es quizás el momento en que más le ha tocado y le tocará a los jóvenes lidiar con jubilaciones prolongadas y ancianos aferrados al poder del mando, pero nada debe justificar la discriminación del edadismo, que es precisamente un conjunto de ideas y creencias estereotipadas, prejuicios y discriminaciones contra las personas únicamente por motivos de edad.
Como cualquier otro tipo de discriminación, sin importar el motivo que da lugar a la misma, se sustenta en las ideas estereotipadas que poseen un grupo de personas sobre otras que generalmente comparten una característica común que es objeto de la discriminación, en este caso, sería la edad.
Como en todos los tipos de discriminación, el grupo que presenta las ideas discriminatorias, se encuentra en una situación de superioridad o de poder con respecto al otro, que en el caso que nos ocupa, es más evidente por la presencia superior de los jóvenes en las redes sociales.
La sociedad global en la que vivimos suele valorar mucho más la juventud y asociar lo positivo a ella y todo lo que llegue con cumplir años, lejos de verse como una conquista social se asocia a decrepitud y decadencia, estas ideas son difíciles de desterrar de un pensamiento ya formado, pero quizás, aún estemos a tiempo de hacer que nuestros hijos sean mejores con nosotros de lo que hemos logrado ser con nuestros mayores.