Cuando me dijeron que había sido seleccionado invitado especial a los Juegos Panamericanos de Habana-1991, una extraña mezcla de asombro y alegría se apoderó del actuar en ese momento. Casi enmudecí porque no esperaba tal reconocimiento.
Lo agradable de la información se complementó al conocer que los valiosos compañeros Melchor Anido Prada (ya fallecido), Carlos Manuel Téllez Pupo (activista vanguardia nacional por 22 años) y Susel Rojas Pupo (actualmente trabajadora de medicina deportiva en Holguín) también habían sido seleccionados.
Fueron muchas las vivencias antes, durante y después de los juegos, sin embargo, la posibilidad de ver al Comandante Fidel Castro Ruz muy cerca de nosotros en numerosas ocasiones es inolvidable. Su rostro emanaba felicidad, siempre acompañado del finado Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana.
Imborrable el “encuentro” en el estadio Panamericano de atletismo. Al finalizar una de las jornadas de competencias bajé hasta el pasillo por donde tenía la certeza pasaría Fidel. Tras algunos minutos de espera apareció, sonriente, con su mano extendida saludaba a todos los que a un lado y otro de la senda lo aplaudíamos.
Confieso que al verlo tan cerca no me faltaron ganas de extenderle la mano, y decirle como lo admiraba por su grandeza desde la sencillez. Pudo más la disciplina que el deseo de entregarle mi agradecimiento por su existencia.
Al llegar a la Villa Panamericana con el corazón agitado de satisfacción, narré a mis compañeros de la delegación ese encuentro con Fidel, instante en el que le dije a ellos todo lo que en silencio también le hice llegar al líder histórico de la Revolución cubana.
Con paso firme, mirada que contagiaba por su optimismo, pude reafirmar aquel día que estaba ante un hombre invicto, de esos que ni la muerte puede llevárselos porque el legado multiplica su presencia en todo lo que hacemos.
Otro recuerdo imborrable me traslada hasta mayo del año 2002 en la República bolivariana de Venezuela. Tuve el privilegio de haber sido invitado por la dirección nacional del Inder para colaborar con las primeras trasmisiones en vivo que se hacían fuera de Cuba del popular programa deportivamente. Acompañé a los prestigiosos compañeros Roberto Pacheco (narrador deportivo) y Pedro Rafael Cruz (director del programa).
¿Cómo vincular este recorrido por varios estados venezolanos con Fidel? Al verlo presente en el trabajo de los colaboradores deportivos cubanos, en las frases de agradecimientos de los venezolanos que recuperaron la visión o pudieron volver a caminar gracias a la rehabilitación física y a la profesionalidad de nuestros especialistas.
Un hecho proporciona singularidad a esta narración. Fueron los meses en los que Fidel asistía a la mesa redonda, Radio Rebelde la trasmitía junto a la televisión y aunque estábamos en Venezuela lo sentí muy cerca nuevamente porque escuchábamos la mesa redonda, sus sabias intervenciones y al terminar la misma comenzaba deportivamente.
Jamás pude conversar con él, no obstante mantengo un diálogo permanente con su legado, además, cada vez que escucho hablar de los Juegos Panamericanos Habana 91me traslado acompañado de la evocación a aquel encuentro en el que no fue necesario utilizar palabras porque estaban atrapadas para la eternidad en mi agradecido corazón.