Mire periodista, solo le puedo decir que yo cuando estoy en lo alto de la torre siento como una sensación encontrada, quiero decir, contradictoria, por un lado disfruto la altura, el estar en un lugar único, que no todos pueden alcanzar. Llegar a la cima, ver el paisaje, escuchar el viento, me transmite una tranquilidad muy grande. Por otra parte se siente el miedo natural a las alturas.
Hay mucha adrenalina recorriendo tu cuerpo, agrega. Estas en peligro, y entonces se impone la ecuanimidad, para más que valentía, mostrar que dominas las técnicas de seguridad y sobre todo, que formas parte de un equipo al que debes cuidar en la misma medida que ellos lo hacen contigo. En este oficio no vale confiarte, sino cumplir con las medidas de protección.

Quien así se expresa es, Rafael Zaldívar Silva, joven torrero de la empresa de Radio Cuba en Holguín, que con solo 27 años es todo un experto en el difícil oficio de retar a las alturas en las numerosas torres que facilitan la transmisión de la radio y la televisión en todo el país, pues aunque radican en Holguín, ha prestado servicio en otras provincias.
Rafael nació en la ciudad de Holguín el 2 de mayo de 1990. Siempre ha vivido en Alcides Pino, uno de los barrios más poblados de la ciudad. Allí cursó estudios primarios y de la enseñanza media. Después realizó su sueño de estudiar electrónica en el politécnico Luis de Feria Garayalde, especialidad que concluyó en el año 2009.
Según afirma un día del año 2013, escuchó por la radio, una convocatoria de la empresa Radio Cuba .para los interesados en el oficio de torrero. No lo pensó dos veces y se presentó. Fue aceptado. Durante los meses de julio a septiembre del propio año, en la provincia de Granma, recibió el curso que lo acreditó para trabajar en la empresa. Como la voluntad convierte los sueños en realidades, se graduó como el mejor expediente del curso.
Pero no fue fácil, recuerda, sobre todo subir la primera vez, algo que ocurrió el 31 de agosto del 2013. Escalé una torre atirantada conocida en el medio como mar 300 de 90 metros de altura. Al regresar a la base, sentí la satisfacción de dominar el temor a la altura y comprendí que el oficio me había atrapado.