Al liniero Jorge Luis García Salina le cuesta mucho hablar de sus méritos, no se le da para nada bien, pero su labor es digna de reconocer. Presente en eventos de gran importancia como la visita de mandatarios y papas en Cuba, desde la cima del “carro cesta” junto a su compañero, lleva la luz a los más diversos lugares, allá donde es más útil y apreciada.