¿Puede la vida de un hombre enmarcarse entre las fechas de nacimiento y muerte? Eso es lo convencional, así es convertido en una fecha, un simple recuerdo, amenazado por el olvido que provoca el incesante paso del tiempo, con sus tristes consecuencias al borrarlo de la memoria y anular su presente.
Se llamaba Ernesto Guevara de la Serna. Quienes lo conocieron le decían Che, un amigo de esos que no pedían nada a cambio. Eso sí, intransigente, revolucionario, fiel a la eficiencia, y muy exigente.